sábado, 3 de marzo de 2012

«La Playa de los Galgos»

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Ficha

«La Playa de los Galgos»
Mario Camus (2002)
Dirección y guión: Mario Camus.
País: España.
Año: 2002.
Duración: 135 min.
Interpretación: Carmelo Gómez (Martín Alcorta), Claudia Gerini (Berta), Miguel Ángel Solá (Dubbini), Gustavo Salmerón (Pablo), Ingrid Rubio (Oria).
Producción: Pilar Ruiz.
Música: Sebastián Marín.
Fotografía: Jaume Peracaula.
Montaje: José María Biurrún.
Dirección artística: Rafael Palmero.

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Sinopsis

Martín Alcorta busca a su hermano perdido desde hace una década. En su camino se cruza con Berta, una enigmática mujer que, al hilo de ciertos avatares desconcertantes, decide seguirle y tras imponer su presencia, construye una vida junto a él. Martín desconfía en un principio de ella, sin sospechar sus auténticas intenciones. Tras un tiempo juntos, Martín aplaca sus dudas y la lleva consigo en la búsqueda de su hermano.

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«La Playa de los Galgos
Para Rafael Moriel»

Corría el 2002 cuando vi la película en el cine. Las circunstancias que rodeaban mi vida en aquella época hacen que el recuerdo haya permanecido en el tiempo, manteniendo vivos muchos de los registros.

Martín rescata y mantiene a un grupo de galgos de un canódromo que cierra sus puertas, alojándolos en «La Playa de los Galgos», que da título a la película de Mario Camus, un drama comprometido de corte romántico, representativo del más puro sentido literario del cine español.

Martín es un tipo con muy baja autoestima, de esos que no lo reconocen. Su aspecto es el de una persona íntegra que pone su empeño en no enfrentarse con nadie, aun a costa de resultar anulado.

Carmelo Gómez (Martín Alcorta)

La atracción que Martín siente por Berta, una mujer inestable y fatal, le empuja a repetir el patrón seguido con los galgos, que perecen uno tras otro con el paso del tiempo. El sentido que Martín otorga a su vida es el de sentirse cómodo y digno actuando como un ángel de la guarda, acaso como un «guardián entre el centeno». Su existencia adquiere sentido protegiendo a otros: su madre, los galgos, Berta... Atrapado por sus encantos sexuales, Martín acaba asumiendo el papel de protector de una mujer que lo seduce con el único propósito de vengar el asesinato de su novio, consumado años atrás por el hermano de Martín, un terrorista repudiado y atormentado por su pasado criminal.

Berta es una atractiva mujer con una imagen paterna dañada y confusa, realidad que la condena a padecer un eterno conflicto con el sexo masculino. Su concepto del hombre resulta inquietante.

Miguel Ángel Solá (Dubbini)
«La Playa de los Galgos» se divide en tres partes bien diferenciadas, en las que no faltan momentos sublimes. Uno de ellos es precisamente cuando Berta intenta suicidarse, auto lesionándose para redimir el vacío y la culpa que siente por abusar de la bondad de Martín, a quien es incapaz de amar y confunde con un padre protector, contra quien revelarse al mismo tiempo. Tras su intento de suicidio efectúa una especie de reset, estableciendo un antes y un después. Y Ahí continúa Martín, a su lado, la típica «bellísima persona» acostumbrada a acompañarse de quienes más allá de otorgarle paz, pueden hacer de su vida un infierno.

Finalmente, el personaje de Martín en «La Playa de los Galgos», al igual que ocurre con el protagonista de «Lolita» —interpretado por Jeremy Irons—, me hace sentir lástima. Ambos son seducidos y manipulados por mujeres fatales que los empujan a un profundo abismo. Cegados por su propio desarraigo, se entregan a un fatal destino a cambio de favores sexuales que les hacen sentirse especiales de alguna manera, perdiendo el rumbo hasta ser dependientes de quienes sólo buscan satisfacer sus oscuros propósitos.

Me quedo con el sentimiento poético que rodea el regreso de Martín a «La Playa de los Galgos», donde ya sólo queda un ejemplar en pie. Si uno resiste a duras penas en su día a día, no es posible cargar con la existencia ajena, maltrecha y rota.

A mi modo de ver, la atracción existente entre Berta y Martín eclipsa la trama terrorista que rodea el guión de la película, restando importancia a ganchos fáciles que finalmente quedan eclipsados por el trío formado por Martín, Berta y el psiquiatra Dubbini, que entiendo actuó como verdadera inspiración de Mario Camus a la hora de escribir y dirigir la película, rodada en parte en Castro Urdiales.

Atentamente:
Rafael Moriel
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