lunes, 25 de enero de 2016

Mi Primer Libro





El primer libro que logré completar llevaba por título «Siempre Hay un Roto Para un Descosido», y estaba compuesto por varios relatos cortos. Recuerdo perfectamente cómo llegué a creerme que se trataba de un gran libro, a pesar de la ingenuidad literaria que albergaban aquellas páginas, escritas por un autor joven e inexperto. Tan convencido estaba, que creí que alguna editorial lo publicaría, sin mayor esfuerzo.

Como tantas veces hice posteriormente, envié mi manuscrito a las editoriales, obteniendo alguna que otra oferta para publicar... ¡Pagando!

El transcurso del tiempo se encargó de abrirme los ojos: de todos los relatos que conformaban aquel libro, tan sólo una pequeña parte de ellos reuniría las condiciones, tras una posterior reescritura.

Todavía continúo escribiendo, y si hay algo que tengo claro, es que jamás pagaré por publicar mis libros. Publicar a la antigua usanza es cada día más difícil, y menos recomendable. Sin embargo, se puede publicar si uno se lo propone, y opciones no faltan.

Debo reconocer que hubiese dado cualquier cosa por publicar hace algunos años. Ya no envío manuscritos a las editoriales, y ni siquiera me presento a certámenes literarios. Actualmente soy independiente y todavía continúo equivocándome, espero que por muchos años. Pero soy libre, y nadie puede engañarme.

Al fin y al cabo y como decía Bukowski, el escritor es el único juez de su propia obra.

Atentamente:
Rafael Moriel

domingo, 10 de enero de 2016

El Ego y la Literatura





El ego es ese ser horrible, que vive dentro de nosotros, y que es directamente responsable de nuestra infelicidad.

Pero el ego de un escritor no es diferente a cualquier otro, y además es necesario e imprescindible para lograr nuestros propósitos. Ninguna otra verdad podría resumirlo de un modo más simple: sin ego, no hay vida.

Pondré un ejemplo sencillo para intentar explicarlo:

Ayer acudí con mi chica a un bar, donde un grupo de músicos interpretaban versiones en directo. Parece una tontería, pero si uno desea disfrutar del concierto y tener una buena vista, es necesario ponerse en primera línea, o muy cercano a ella. De lo contrario, todo el mundo comenzará, poco a poco, a empujarte... después se te pondrá un tipo delante, que no te dejará ver. Te pasarán las bebidas por delante de la cara, y tendrás que apartarte para no te las tiren encima. Después vendrán otros tantos... Dejarás de ver a los músicos y paulatinamente serás desplazado, entre la muchedumbre. Incluso te pisarán, hasta que finalmente terminen pasándote por encima, de alguna manera.

Algo parecido sucede con la literatura. Un escritor necesita estilo propio y una marca personal. Es necesario, no sólo trabajar la obra literaria en sí, sino darla a conocer y tener una cierta altura de miras, de cara a promocionarse como autor. Tener muy claro cuáles son nuestras necesidades y objetivos, y luchar por ellos.

El ego es muy necesario... Pero con consciencia.

Atentamente:
Rafael Moriel