Sin duda alguna, las vacaciones conforman uno de los momentos más ansiados del año, precisamente cuando nuestros empleos y quehaceres diarios nos asfixian, y nos vemos en la necesidad de desconectar y recargar energías para regresar al día a día con nuevas ilusiones y expectativas.
Las vacaciones son la cura idónea para la rutina aplastante, que en no pocos casos cercena nuestro sentimiento de libertad. Para aliviar la fatiga y el estrés, es necesaria una desconexión física y mental de nuestros horarios y deberes cotidianos.
Durante las vacaciones, es posible desconectar de la vorágine, pero incluso a pesar de ello, hay quienes no las desean en absoluto, porque están tan arraigados a sus hábitos que cuando se detienen y el «ruido» cesa, padecen ansiedad e incluso se deprimen.
En cualquier caso y a mi modo de ver, uno de los momentos clave de las vacaciones es precisamente el regreso de las mismas, que a fin de cuentas es una parte indispensable en la consecución del logro deseado. Aunque pensemos que las horas empleadas durante nuestro regreso y la posterior habituación a la realidad son tiempo perdido, en realidad son tan importantes como el disfrute y la desconexión durante nuestros viajes.
¿Al regreso de las vacaciones, a menudo tenéis la sensación de que vuestra casa es hermosa y acogedora? ¿Acaso como si la echáseis de menos, e incluso os parece un lugar entrañable?
¿Teneís ganas de regresar cuando se alargan las vacaciones y pensáis que, en cierto modo, necesitáis algo de rutina y orden para seguir adelante? Probablemente experimentéis algunas sensaciones similares.
El regreso de las vacaciones conforma un momento álgido, pues supone la reconciliación con la vida y el día a día. Un instante de reflexión; porque la rutina es necesaria, a pesar de todo.
El regreso de las vacaciones es consciencia pura, aunque pase desapercibida. Una etapa vital.
Las vacaciones son la cura idónea para la rutina aplastante, que en no pocos casos cercena nuestro sentimiento de libertad. Para aliviar la fatiga y el estrés, es necesaria una desconexión física y mental de nuestros horarios y deberes cotidianos.
Durante las vacaciones, es posible desconectar de la vorágine, pero incluso a pesar de ello, hay quienes no las desean en absoluto, porque están tan arraigados a sus hábitos que cuando se detienen y el «ruido» cesa, padecen ansiedad e incluso se deprimen.
En cualquier caso y a mi modo de ver, uno de los momentos clave de las vacaciones es precisamente el regreso de las mismas, que a fin de cuentas es una parte indispensable en la consecución del logro deseado. Aunque pensemos que las horas empleadas durante nuestro regreso y la posterior habituación a la realidad son tiempo perdido, en realidad son tan importantes como el disfrute y la desconexión durante nuestros viajes.
¿Al regreso de las vacaciones, a menudo tenéis la sensación de que vuestra casa es hermosa y acogedora? ¿Acaso como si la echáseis de menos, e incluso os parece un lugar entrañable?
¿Teneís ganas de regresar cuando se alargan las vacaciones y pensáis que, en cierto modo, necesitáis algo de rutina y orden para seguir adelante? Probablemente experimentéis algunas sensaciones similares.
El regreso de las vacaciones conforma un momento álgido, pues supone la reconciliación con la vida y el día a día. Un instante de reflexión; porque la rutina es necesaria, a pesar de todo.
El regreso de las vacaciones es consciencia pura, aunque pase desapercibida. Una etapa vital.
Atentamente:
Rafael Moriel
Rafael Moriel
El regreso a casa también es una parte importante de las vacaciones. :)
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