domingo, 5 de mayo de 2019

El Sentido del Amor





Comenzaré separando el amor del sexo, porque aunque pueden llegar a confundirse, realmente no tienen demasiado en común. Una vez dicho esto, conviene tener presente que el amor romántico es un invento relativamente reciente en nuestra historia sobre la Tierra, fomentado y ensalzado por los trovadores y el sentimiento poético en general; eso, por no decir que el ser humano como especie, al contrario que sucede con la mayoría de las aves, no es monógamo por naturaleza. Ciencia pura.

No creo que sea fácil hablar del amor, y mucho menos profundizar en él. A menudo escuchamos referencias en las canciones, lo leemos en los libros, lo vemos en las películas y series o, mejor aún, lo sentimos en nuestras propias carnes. Todos sabemos perfectamente de lo que estamos hablando; pero a pesar de ello hay quienes aseguran que tan sólo se trata de un «enganche» emocional. A día de hoy y por suerte para todos nosotros, su verdadero sentido y significado continúan siendo un misterio, magnificándolo y dejando una puerta abierta a la interpretación.

En lo relativo a mis relaciones de pareja, siempre he creído que me gustaban las chicas que normalmente se fijaban en otro tipo de chicos, socialmente más populares y atractivos. Fui un joven demasiado introvertido y aunque en ocasiones ardía por dentro, me mantuve alejado y refugiado en mi mente y en mi mundo interior, repletos de música y literatura. No tuve demasiada suerte con mis primeras parejas sentimentales, frecuentando algunas relaciones patológicas que me trajeron problemas y mucho desasosiego. Desperdicié diez años de mi vida sin desconectar de un amor romántico, con alguien que no lo merecía en absoluto. Pero aprendí la lección, de veras que lo hice.

Independientemente de lo que os acabo de contar y por muy triste que parezca, el amor y la muerte están conectados intrínsecamente. Dejando a un lado el deseo, la sangre y las hormonas más propias del sexo, el amor no existiría en la inmortalidad. Ante tal afirmación, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿es entonces el sentimiento amoroso producto de una fecha de caducidad? La realidad demuestra que el desamor puede llegar a ser más fuerte e intenso que el amor; en un momento dado, tan sólo una delgada línea los separa. Por otro lado, el sentimiento romántico está a menudo muy estrechamente relacionado con el pasado; cuando los amantes, los padres y ancestros comienzan a formar parte de lo onírico, mezclándose entre el silencio y la memoria.

El amor se hace más evidente con la muerte; pero ambos forman parte del devenir. Si fuésemos inmortales no amaríamos a nadie, no podríamos hacerlo, porque el amor y todo el romanticismo convergen en ella; sin la muerte, sin el envejecimiento, sin la dependencia o el intercambio y el beneficio, sin nada de esto sería posible.

Decía Bukowski que el amor es envejecer juntos. Yo añadiría, «respetándose». ¿Acaso estaba equivocado el prolífico escritor? ¿Es que no os parece suficientemente hermoso? O quizá su máxima expresión sea el amor de los padres hacia sus hijos, y en particular el amor de madre, que sirve y protege a inocentes. Dos grandes logros, sin duda alguna.

Llegados a este punto, yo prefiero el amor de adulto.

¡A la porra el amor romántico! ¿A la porra, de veras? O acaso tan sólo se trate de una ilusión... como dice la canción.




Atentamente:
Rafael Moriel