«Poemas desde la contemplación» es un libro de poemas de Rafael Moriel, escritor y autor de este blog.
Título: Poemas desde la contemplación
Autor: Rafael Moriel
Género: poesía, 35 poemas en formato de tapa dura (incluye 5 poemas extra)
Páginas: 76 páginas para el formato de tapa dura (incluye 5 poemas extra)
Editorial: Lolalo Books
Formatos: tapa blanda y dura (incluye 5 poemas extra), ebook y audiolibro
Cómo adquirilo: rafaelmoriel.com
Estilo: poético y sincero, ensimismado y frágil
Autor: Rafael Moriel
Género: poesía, 35 poemas en formato de tapa dura (incluye 5 poemas extra)
Páginas: 76 páginas para el formato de tapa dura (incluye 5 poemas extra)
Editorial: Lolalo Books
Formatos: tapa blanda y dura (incluye 5 poemas extra), ebook y audiolibro
Cómo adquirilo: rafaelmoriel.com
Estilo: poético y sincero, ensimismado y frágil
«Poemas desde la contemplación» es un libro de poemas alrededor del cariño y el respeto mostrado hacia algunas personas que formaron parte de mi vida.
Amor, desamor, vida y muerte conforman estos treinta «Poemas desde la contemplación», con la expresividad que otorga el reglón partido y la madurez de los años vividos.
Mi poesía es realista, privada de cursilería. «Poemas desde la contemplación», más allá de una colección de poemas escritos en diferentes etapas de mi juventud es, a mi juicio, un ejercicio ensimismado y una prueba de amor y fragilidad.
En el terreno personal, «Poemas desde la contemplación» es un libro de poemas escritos con respeto y mucho amor.
Amor, desamor, vida y muerte conforman estos treinta «Poemas desde la contemplación», con la expresividad que otorga el reglón partido y la madurez de los años vividos.
Mi poesía es realista, privada de cursilería. «Poemas desde la contemplación», más allá de una colección de poemas escritos en diferentes etapas de mi juventud es, a mi juicio, un ejercicio ensimismado y una prueba de amor y fragilidad.
En el terreno personal, «Poemas desde la contemplación» es un libro de poemas escritos con respeto y mucho amor.
Para más información, visitar la web: rafaelmoriel.com
Selección de poemas
Mi anciana vecina cara de niña
Mi anciana vecina cara de niña
menudita
de ojos azules
tan bonita y sonriente,
no pasea cada tarde
con su abrigo y el bolso,
arregladita de peluquería.
Un extraño terror asomó en sus ojos.
Le asignaron una muchacha que fumaba cigarrillos
cogida del brazo:
«Ánimo», le decía yo.
Poco a poco
su hermoso rostro borró la sonrisa:
«No puedo», se lamentaba tras cada escalón.
«No sea tan mimosa», le dije una tarde.
Ayer le introduje la silla de ruedas en el ascensor.
Ya no la acompañaba la muchacha del «fumarreo»,
ocho escalones nos llevaron diez minutos.
«No puedo más», me dijo ... y la recordé antaño,
de peluquería
paseando impecable
sonriente, con su abrigo y el bolso negros.
«No puedo más...», manifestó, y comencé a creerla de veras.
Ya lo sé
Ya sé
que me encierro
y recojo,
reniego de auxilio
e incluso puedo parecer menos asequible a cada momento.
Ya sé que en cuanto me enfocan
se me cambia el rostro y
salgo mal en la foto.
Ya sé que soy
insobornable,
nada comercial…
me ultrajo en ocasiones
e incluso creo molestar.
Ya lo sé, aunque mantenga una cierta arrogancia
más digna de un
genuino romanticismo
que de una histérica sobreestima.
Ya sé que no llamo y
olvido fechas, fiestas y cumpleaños.
Ya sé
de mi talante
arrollado y
circunspecto,
cabezota
y rumiante.
Ya sé
que tengo dificultades
para asumir el protagonismo
y estoy más guapo si
sonrío.
Ya lo sé, aunque mantenga una cierta arrogancia
más digna de un
genuino romanticismo
que de una histérica sobreestima.
Ya sé
que mi rostro es un espejo
y busco
entre los ojos de la gente;
no miro al público
y
me muevo sin gracia
cuando recito.
Ya sé
que mi voz suena agradable
y me interesa más el fondo que la forma,
… que perdí
buenas oportunidades.
Ya sé, que me quejo con frecuencia,
salgo poco
y me esfumo.
Ya lo sé,
que soy frágil y sensible,
aposté con mujeres fatales
a las causas perdidas.
Ya sé
que odio el fútbol
y los cuarenta principales,
que muevo mis ojos
grandes
y contemplo,
hincando mi empeño escribiendo libros
que no publico.
Ya lo sé, aunque mantenga una cierta arrogancia
más digna de un
genuino romanticismo
que de una histérica sobreestima.
Me crucé con la muerte (21-3-2007)
Me crucé con la muerte
a la salida de una librería de renombre.
Ella me abrió la puerta,
y le di las gracias por ello
tras caer en la cuenta de que todavía
no había llegado
mi hora.
Dos calles más abajo
pasó de nuevo a mi lado.
Yo repartía la revista literaria;
descargué otra caja del coche
y entre aquella inmensa nevada
supe a ciencia cierta
que estaba de acuerdo conmigo.
La muerte era enjuta y pálida
y pasó de largo,
ignorándome.
Atentamente:
Rafael Moriel
Rafael Moriel


