sábado, 6 de abril de 2019

Trashtag Challenge



¡Todo un reto en sólo 3 minutos!


Paseando al perro, he sido testigo del estado del parque tras una noche de «botellón» protagonizada por los adolescentes del barrio: el césped estaba cubierto por decenas de envoltorios de plástico, latas de cerveza y refrescos... Teniendo en cuenta que había al menos cuatro papeleras alrededor, la más lejana de ellas a unos 30 metros de distancia, me parece increíble que nuestros jóvenes sean tan inconscientes.

El medio ambiente atraviesa por sus peores momentos, a causa de nuestra pésima gestión de los recursos. Diariamente escuchamos en las noticias que la contaminación es un grave problema, que el cambio climático es ya una realidad, que nuestros océanos y mares están llenos de plásticos y que, en un plazo corto o medio, albergarán una mayor cantidad de plástico que de peces. En un mundo dominado por la mentira, donde los políticos toman decisiones opuestas a las propuestas en sus programas electorales, con religiones que dejan perecer a niños e inocentes, y una industria empeñada en ganar más dinero aun a costa de contaminar el planeta, la cultura viene sustituyendo sistemáticamente el arte y la creación por la telebasura y el histrionismo... nuestra única esperanza es la educación de los jóvenes.

A menudo pienso que todos los resíduos que reciclamos en casa durante un año, se vienen abajo durante un sábado por la noche, con el tratamiento de los resíduos llevado a cabo por cualquier hamburguesería de un centro comercial. Por mucho que los ciudadanos nos esforcemos reciclando, no lo lograremos si los políticos no se ponen «manos a la obra», obligando a fabricar, vender y reciclar, de un modo responsable y respetuoso con el medio ambiente. Llegados a este punto, considero que mi deber como bloguero es divulgar aquello en lo que creo, y he decidido escribir este post porque algunos pensamos, sentimos y obramos de un modo diferente, y el hábito se crea insistiendo. No puedo cambiar el mundo, si pudiera lo haría, pero no es posible. Por todo ello, propongo fomentar alternativas como el Trashtag Challenge y el Upcyling, que explico a continuación:

El Trashtag Challenge es un reto viral que está ayudando a limpiar el planeta. Se trata de recoger por voluntad propia, la basura que otros dejan. Playas y montañas de todo el mundo acumulan restos que las personas desechan sin tener en cuenta el medio ambiente. Este nuevo reto surgido en Internet, que se está haciendo viral, busca poner remedio al problema. Con etiquetas como #TrashtagChallenge o #TrashTag (el desafío de la basura, en una traducción libre al castellano) se están publicando en las redes sociales miles de imágenes del antes y el después de la limpieza de espacios naturales contaminados.

Trashtag Challenge, un ejemplo a seguir


Asimismo el Upcycling o supra-reciclaje, es una técnica que consiste en aprovechar materiales reciclables para crear productos que tienen un mayor valor que el material original, transformando residuos desechables en objetos de valor. A estas alturas, ambos términos deberían ser conocidos y promocionados en las escuelas, porque los profesores y los padres, aunque no lo parezca, tienen la responsabilidad de enseñar algo mucho más importante que las asignaturas: el respeto al medio ambiente y la sostenibilidad.

Upcycling, una salida creativa

Tomad buena nota y fomentadlo, especialmente entre los más jóvenes.



Atentamente:
Rafael Moriel

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