Hablando de música, en ocasiones me pregunto cuál es mi canción favorita y, aunque creo estar cerca de saberlo... si lo pienso de veras, se me ocurren tantas canciones de bandas tan diferentes, que me perdería sin acabar de decidirme.
A pesar de que me gusta toda la música, a excepción de la «mierda del reggaeton» y lo relativo al Siglo XXI, si pienso en el rock como el género con el que me identifico, y digo rock y no heavy metal, se me ocurren dos interesantes referentes de quienes aprecio todo cuanto crearon, y no me canso de escuchar, una y otra vez, redescubriendo cómo me siento próximo a su forma de componer y entender el proceso creativo: Ken Hensley y Neil Young. Ambos, con sus bandas más representativas, Uriah Heep y Crazy Horse, me sitúan en la cúspide del rock mejor compuesto y puro, donde casi nada parece capaz de superarlo.
Como suelo decir, prefiero las bandas a los «tipos». Por eso, Ken Hensley con Uriah Heep y Neil Young con Crazy Horse me parecen lo más. Precisamente porque junto a sus bandas, ambos artistas consiguen sacar lo mejor de cada músico, aunando talentos. Insisto en que el sonido logrado no es algo personal, sino una labor de equipo. Porque la música, a diferencia de otras artes como la literatura o la pintura, etc., no se crea en solitario, sino en grupo. Al menos la música que amo, y no esa porquería a la que hacía alusión al inicio de este post.
Estoy seguro de que continuaré escuchando sus canciones, perdiéndome entre los pasajes de tan largos e inspirados temas... encontrando algo que siempre he buscado.
A pesar de que me gusta toda la música, a excepción de la «mierda del reggaeton» y lo relativo al Siglo XXI, si pienso en el rock como el género con el que me identifico, y digo rock y no heavy metal, se me ocurren dos interesantes referentes de quienes aprecio todo cuanto crearon, y no me canso de escuchar, una y otra vez, redescubriendo cómo me siento próximo a su forma de componer y entender el proceso creativo: Ken Hensley y Neil Young. Ambos, con sus bandas más representativas, Uriah Heep y Crazy Horse, me sitúan en la cúspide del rock mejor compuesto y puro, donde casi nada parece capaz de superarlo.
Como suelo decir, prefiero las bandas a los «tipos». Por eso, Ken Hensley con Uriah Heep y Neil Young con Crazy Horse me parecen lo más. Precisamente porque junto a sus bandas, ambos artistas consiguen sacar lo mejor de cada músico, aunando talentos. Insisto en que el sonido logrado no es algo personal, sino una labor de equipo. Porque la música, a diferencia de otras artes como la literatura o la pintura, etc., no se crea en solitario, sino en grupo. Al menos la música que amo, y no esa porquería a la que hacía alusión al inicio de este post.
Estoy seguro de que continuaré escuchando sus canciones, perdiéndome entre los pasajes de tan largos e inspirados temas... encontrando algo que siempre he buscado.
Atentamente:
Rafael Moriel
Rafael Moriel

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