lunes, 5 de diciembre de 2011

Entrevista a Rafael Moriel


Rafael Moriel
co director, editor y maquetador de
«La Botica, revista literaria»

Una Entrevista de Rafael Bueno Novoa

La siguiente entrevista fue publicada en la revista literaria «Aguamarina», nº 126, en abril de 2012.

1) ¿Recuerda cómo fueron sus comienzos literarios?

¡Cómo no! Aunque, a decir verdad, he escrito desde siempre. Supongo que la adolescencia es la edad en la que todos escribimos. Exceptuando mi época universitaria, escribo sin cesar desde entonces.

2) En sus primeros contactos con la escritura, tenía la idea de imitar algún modelo de escritor?

Los relatos cortos de Kafka abrieron mi mente. Me gustaban también los cuentos de Óscar Wilde y cómo no, Edgar Allan Poe y Julio Cortázar.

3) ¿Cuáles son sus ambiciones literarias? ¿Se ha planteado en alguna ocasión hasta cuánto quiere llegar como escritor?

Hace años hubiese dado cualquier cosa por publicar un libro. Hoy me preocupa más que mi estilo literario sea conforme a mis pretensiones. A decir verdad, actualmente escribo por una cuestión de dignidad personal. He vivido de escribir, redactando documentación técnica durante un par de años. Me gusta escribir y no creo que deje de hacerlo. Pretensiones… cada día pienso menos en ellas, aunque mi ego no es muy diferente al de otros escritores.

4) Dice la escritora y periodista Rosa Montero que escribe por una necesidad esencial. Desconozco si usted se encuentra en su misma situación.

La verdad es que hubo años en los que apenas dormía 5 horas, para escribir. Observaba el mundo alrededor y las historias brotaban por sí solas. Escribo bastante menos en la actualidad, pero conozco muy bien esa sensación de la que hablas.

5) ¿Cómo lo lleva con la crítica? ¿Le afecta a la hora de decidir publicar nuevos trabajos?

La expresión es mi máxima pretensión a la hora de escribir. Algunos conocidos tienden a psicoanalizarme, diciendo que escribo sobre la soledad y cosas así. Pero yo siempre les digo que soy como ellos. Trabajo con sentimientos y los plasmo. Actualmente, la crítica me afecta sobre todo a la hora de decidir qué textos leeré en mis recitales, pues con muchos de ellos ocurre que no me atrevo a leerlos. Estoy seguro de que con un reconocimiento explícito como escritor todo sería mucho más fácil. El público normalmente respeta aquello que obtiene un cierto reconocimiento o simplemente una divulgación. Me he encontrado con relatos que he escrito y han sido premiados en certámenes literarios de prestigio, y sin embargo han sido tratados injustamente. El público y la crítica en general no juzgan a Edgar Allan Poe por escribir «El Gato Negro», pero sí osa hacerlo cuando no somos reconocidos en general. Compran Best Sellers, algunos de ellos muy mal escritos, sólo porque vivimos en un mundo globalizado que fomenta la imagen del triunfador, posando en logradas fotografías y sofisticadas campañas y montajes propagandísticos.

6) Eres fundador y co-director de «La Botica, revista literaria», la cual acaba de cumplir su décimo aniversario. Debido a las dificultades que acarrea publicar este tipo de revistas, ¿no le parece un gran logro haber mantenido todos estos años su edición?

Mi mayor recompensa es cuando estoy repartiéndola y además de librerías, bares artísticos, etc., acudo a lugares como el hospital a dejar la revista, y caigo en la cuenta de que incluso el personal de recepción la conoce y la espera. Me satisface saber que hay cientos de personas aguardando cada nuevo número.

7) Usted toca la guitarra y además escribe sobre la obra y vida de afamados intérpretes y músicos. Es evidente que tiene una gran pasión por la música, ¿cierto?

La música me ha acompañado desde siempre. Es una novia a la que dejo y siempre vuelve a mí. Ella es mi consuelo.

8) Para finalizar, dénos su definición de lo que es poesía para usted.

La poesía es un formato literario estupendo para comunicar sentimientos, pensamientos… para poder explicar nuestro mundo interior en apenas unas líneas, con un ritmo absolutamente íntimo.

Test

Un poeta: Sylvia Plath, por poner un nombre.

Un escritor: Charles Bukowski.

Un cantautor/ra: Joan Manuel Serrat.

Un personaje histórico: Manuel Gutiérrez Mellado, por su coraje.

Una película: «Réquiem por los que van a morir», ahora que ETA, al parecer, no asesinará ni extorsionará a más personas con ideas o planteamientos diferentes a los suyos.

Un lugar para vivir: Castro Urdiales.

La noticia que mañana quisiera escuchar: se va a repartir toda la riqueza existente, creando un nuevo sistema basado únicamente en la cultura y la ciencia, el conocimiento personal y la psicología humana, así como el respeto por el medio ambiente. La justicia ha vencido a la publicidad. ¡Ha terminado la era vanidosa de venderlo todo, incluso a uno mismo, mintiendo como bellacos!... Sería una gran noticia... El futuro.


Atentamente:
Rafael Moriel

martes, 29 de noviembre de 2011

Recital Literario Presentación de «La Botica, revista literaria», Nº 17

«La Botica, revista literaria»
Portada Nº 17

El próximo domingo día 4-12-2011 tendrá lugar la presentación del número 17 de «La Botica, revista literaria». El evento tendrá lugar a las 20:00 horas en «Green Bay Bar», sito en la calle Portal del Rey nº 22, de Vitoria-Gasteiz.

La presentación del nuevo número de la revista dará paso a un recital literario, en el que participarán diversos colaboradores habituales de la revista.

La entrada es gratuita y el público podrá hacerse con ejemplares impresos de la revista, cuyos lectores habituales aguardan desde hace tiempo.

Recital Literario (4-12-2011)

Rafael Moriel (poesía, prosa y guitarra)

Jorge Girbau Bustos (poesía)

Blanca Ríos (poesía)

Maite García de Vicuña (prosa)

Luis García Angulo (poesía y prosa)

Virginia Mauleón (piano)

Atentamente:
Rafael Moriel

sábado, 12 de noviembre de 2011

Homenaje a la Poesía y Poetas Vascos

El día 14-11-2011 a las 19:30h tendrá lugar, en la Biblioteca Bidebarrieta de Bilbao (c/ Bidebarrieta nº 4), un acto «Homenaje a la Poesía y Poetas Vascos».

Los rapsodas Carmen Bereciartua, Mª Ángeles Pérez y Fernando Zamora recitarán textos poéticos de los autores Carmen Bereciartua, José blanco, José Fernández de la SotaPablo González de Langarika, Mari Feli MaizkurrenaMª José Mielgo, Rafael Moriel, Kepa MuruaBlanca Sarasua, Kirmen Uribe, Fernando Zamora y Sergio Oiarzabal.

El acto será presentado por la directora y coordinadora de la revista literaria «Alborada-Goizaldia», Mª José Mielgo.

Homenaje a poetas vascos, 14-11-2011
(Biblioteca Bidebarrieta de Bilbao)
Carmen Bereciartua, José blanco, José Fernández de la Sota,
Pablo González de Langarika, Mari Feli Maizkurrena,
Mª José Mielgo, Rafael Moriel, Kepa Murua, Blanca Sarasua,
Kirmen Uribe, Fernando Zamora, Sergio Oiarzabal

Atentamente:
Rafael Moriel

martes, 8 de noviembre de 2011

Ramsés II, «el Grande»


Abu Simbel, templo principal
foto: Rafael Moriel

Usermaatra Setepenra o Ramsés Meriamón, más conocido como Ramsés II «el Grande», fue el tercer faraón de la Dinastía XIX, fundada por su abuelo Ramsés I, descendiente de una familia de militares que alcanzó rango con carrera militar.

Hijo del faraón Seti I y su gran esposa real Tuya, Ramsés II tuvo al menos dos hermanas y un hermano llamado Nebchasetnebet, que no alcanzó la edad adulta, por lo que Ramsés se convirtió en corregente de Seti I con tan sólo 14 años.

Pero Ramsés ya soñaba desde niño con ser faraón. Criado en hábitos castrenses, quiso llegar incluso más lejos que los constructores de las pirámides, alcanzando la inmortalidad a través de sus monumentos.

Con apenas 25 años, Ramsés II se convirtió en faraón de Egipto y rey del mundo, insistiendo en su origen divino, tal como ya insinuaran algunos de sus antecesores, Amenhotep III y Hatshetsup. Sus 66 años de reinado lo afianzan como un auténtico rey de la propaganda, conocido como único gobernante durante varias generaciones, combatiendo en la batalla más famosa de la historia egipcia y firmando el primer tratado de paz conocido, atribuyéndose a sí mismo una fama de general invencible.

La famosa batalla de Kadesh, al norte de Siria, sucedió en torno al quinto año de su reinado, tras intentar expulsar a los hititas. El rey hitita Muwatallis II tendió una emboscada a Ramsés II, quien confiado, había rehusado los consejos de sus generales, luchando en la emboscada con muy pocos hombres. Sin embargo, el resto de las tropas egipcias, retiradas tras sus órdenes, llegaron a tiempo de evitar la derrota frente a los hititas, que al menos los duplicaban en número. El joven Ramsés II, en una apabullante maniobra propagandística, se atribuyó la victoria, firmando un astuto tratado de paz con el rey hitita, que afianzó desposándose con una de sus hijas.

Ramsés II decidió otorgar todo el poder militar a sus hijos, nombrando sumo sacerdote a Nebumenef, cercano a su entorno, lo que facilitó las relaciones con el clero. Ordenó trasladar la capital del imperio egipcio a Menfis, y posteriormente a la nueva ciudad de Pi-Ramsés Aa-najtu (la ciudad de Ramsés), lejos de Tebas. Tras resolver sus problemas militares, Ramsés II se centró en borrar las huellas de otros faraones, incluyendo a su padre, destacándose con especial ahínco en la figura de Akenatón.

Las construcciones de Ramsés II demuestran su carácter ambicioso. Tan sólo con la sala hipóstila de Karnak se ganó la inmortalidad, aunque destaca asimismo el complejo de Abu Simbel en Nubia, con el que se erigió rey del sol. Sus arquitectos fueron instruidos en astronomía y dedicó el segundo templo del complejo a su esposa preferida, la reina Nefertari. Abu Simbel está considerada la joya de Egipto, e incluye los nombres grabados de sus primeros 45 descendientes legítimos entre sus paredes. El día 21 de octubre y el 21 de febrero (61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno), los rayos del sol penetraban en el templo principal, hasta la segunda sala, iluminando los rostros de las estatuas de Ra, Amón y Ramsés II, quedando la estatua de Ptah (dios de la oscuridad) en penumbra. Se cree que estas fechas coinciden con la coronación de Ramsés II, y el día de su cumpleaños. La reubicación final del templo, llevada a cabo entre 1964 y 1968, debido a problemas derivados tras la construcción de la presa de Asuán, desplazaron el fenómeno solar a los días 20 de febrero y el 22 de octubre.

Ramsés II usurpó el mayor número posible de monumentos erigidos por sus predecesores, empleando técnicas bajo relieve que dejaron su sello por todo el imperio egipcio. Sus más de cien descendientes (152 conocidos) fueron enterrados en la tumba KV7 del Valle de los Reyes, la más grande conocida, descubierta en 1988 y que, al igual que ocurriera con la tumba del propio Ramsés II, fue destruida por las aguas que arrasan el valle periódicamente.

Se cree que el gran maestro de la propaganda política, el más vanidoso de todos los faraones, murió a los 90 años de edad, con una riqueza en su enterramiento de origen desconocido. Actualmente, las tumbas más hermosas conocidas se corresponden con la de Seti I y Nefertari, su padre y su esposa preferida.

Ramsés II excluyó de la historia a Akenatón, Tutankamón y el resto de faraones, hasta la Dinastía XIX. Al parecer, su largo reinado y el inmenso esfuerzo constructor resultaron letales para Egipto, dejando al próspero Imperio Nuevo con sus días contados. Durante su reinado, pudo permanecer incluso más alejado del pueblo que el faraón Keops,, del que cuentan que una de sus hijas llegó a prostituirse para afianzar la construcción de su pirámide, considerada la primera maravilla del mundo.

Momia de Ramsés II
Museo de El Cairo


Atentamente:
Rafael Moriel

martes, 20 de septiembre de 2011

Hatshepsut:
La Reina que Llegó a ser Faraón


Obeliscos de Tutmosis I y Hatshepsut, en Karnak.
(Foto: Rafael Moriel)

Tutmosis I, tercer faraón de la Dinastía XVIII, reinó desde el año 1504 a. de C. hasta el 1492 a. de C. Siendo tan sólo un militar de máxima confianza, legitimó su posición tras desposarse con Amosis, hermana del faraón Amenofis I, con la que engendró cinco hijos: Amenmose, Uadymose, Neferubity, Hatshepsut y Neferubity, de los que tan sólo la princesa Hatshepsut y su hermana menor Neferubity alcanzaron la edad adulta.

Tutmosis I, a diferencia de sus predecesores, decidió enterrarse en un oculto valle donde no crecía ni una hierba, posteriormente conocido como el Valle de los Reyes. Mil años antes, los faraones se hacían enterrar en pirámides que por entonces ya habían sido saqueadas.

Tutmosis I fue un faraón guerrero, cuyas tropas conquistaron toda la región sirio-palestina, penetrando en territorio Nubio más allá de lo que hicieran sus predecesores, llegando a derrotar a una confederación de tribus locales.

Tutmosis I falleció tras un breve pero glorioso reinado. A pesar de haber tenido cinco hijos con la reina, la esperanza de vida era corta y tan sólo la princesa Hatshepsut había logrado sobrevivir a sus padres, por lo que Tutmosis II, hijo de una esposa secundaria de Tutmosis I, se vio obligado a desposarse con la joven princesa, que tenía doce años. Fruto de esta relación nació la princesa Neferura.

Tutmosis II contaba veinte años de edad cuando fue coronado faraón. Contrariamente a su padre, era frágil y enfermizo y se quedaba en palacio cuando el ejército salía a combatir. Falleció a los cuarenta años de edad, tras un reinado tranquilo y sin altibajos.

Así fue como Hatshepsut, tras veinte años de matrimonio con Tutmosis II y con 32 años de edad, se hizo con las riendas y emprendió un ambicioso plan de construcciones en Egipto, entre las que destaca su propio templo funerario Dyeser-Dyeseru, en Deir el-Bahari. Las estatuas que Hatshepsut ordenó construir sentarían precedente durante el siguiente milenio, y sus obeliscos de granito en el templo de Karnak figuran entre los grandes logros de la ingeniería del mundo antiguo. Extraídos de las canteras de Aswan, a 250 km al sur de Tebas (Luxor en la actualidad), el obelisco que todavía se mantiene en pie en el templo de Karnak alcanza una altura de 28,58 m y pesa 343 Tn. Junto a su pareja ya caída, ambas piezas fueron talladas e instaladas en un tiempo récord de 7 meses, incluyendo su transporte a través de cientos de kilómetros por el río Nilo. La cúspide de ambos obeliscos estaba recubierta de electrum, una mezcla de oro y plata.

Levantar un obelisco no era una proeza fácil de realizar. En el siglo XIX, Francia, Inglaterra y EEUU transportaron algunos obeliscos procedentes de Egipto. En New York necesitaron tan sólo cuatro meses para manipular y trasladar un obelisco durante 3 km, trabajando día y noche. Recientemente, se realizó un experimento, tallando con maquinaria un obelisco más pequeño que los de Hatshepsut. Para su izado e instalación sólo fue utilizada mano de obra humana, pero a pesar del asesoramiento de expertos, no fueron capaces de ponerlo en pie y finalmente fue abandonado en el desierto. Los obreros de Hatshepsut tallaron, transportaron e instalaron dos obeliscos en tan sólo siete meses, sin emplear máquinas de vapor ni correas hidráulicas, ayudándose tan sólo de la arena del desierto.

Actualmente se cree que un enorme obelisco inacabado, hallado en una cantera de Aswan, podría datar del reinado de Hatshepsut. De haber sido alzado, sería el obelisco más grande de la historia de Egipto, con 1168 Tn de peso. Sin embargo, su granito llegó a quebrarse y la obra no pudo ser concluida.

El supervisor de las obras reales de Hatshepsut era un plebeyo llamado Senenmut, que progresivamente logró alcanzar los más altos cargos del país, siendo además el tutor de la princesa Neferura. Las pruebas existentes ponen de manifiesto la relación íntima existente entre Senenmut y Hatshepsut, hasta el punto de que éste fue enterrado en el sarcófago de la propia Hatshepsut, que tras coronarse faraón ordenó construirse otro más acorde a su estatus. Senenmut permaneció soltero durante toda su vida, algo muy extraño en el Antiguo Egipto. Su tumba incluye el primer techo astronómico conocido de la historia, incluido posteriormente en las tumbas de los faraones enterrados en el Valle de los Reyes. Los túneles excavados en su tumba parecen encontrarse bajo tierra con la de tumba de Hatshepsut, situada al otro lado de la montaña, en el Valle de los Reyes.

Tutmosis II tuvo un hijo con una concubina, llamado Tutmosis III. La sucesión real debía recaer en un varón, y Tutmosis III fue coronado faraón. Sin embargo, Egipto estaba muy satisfecho con la reina viuda Hatshepsut y Tutmosis III era todavía muy joven, por lo que la propia Hatshepsut se encargó de la regencia. Sin embargo, durante el segundo año de reinado de Tutmosis III, Hatshepsut se autoproclamó faraón de Egipto, bajo el nombre de Maatkara Hatshepsut, haciéndose representar habitualmente con el atuendo de un faraón. Al parecer, Tutmosis III prefería la vida militar y se le conoce como «El Faraón Guerrero». Todo apunta a que Hatshepsut y él alcanzaron un equilibrio, quizá de mutuo acuerdo.

Tutmosis III reinó durante 33 años, emprendiendo 17 campañas militares y conquistando Palestina y Siria, hasta penetrar en Irak. Tras la muerte de Hatshepsut, heredó un país próspero y continuó practicando la guerra, en lugar de construir monumentos.

Las inscripciones del «Templo Rojo» en Karnak ponen de manifiesto que Tutmosis III gobernó junto a Hatshepsut en una relación beneficiosa para ambos, aunque años después del fallecimiento de ésta, borró su nombre de todos los monumentos, aparentemente en un intento de evitar que otra mujer arrebatara el reinado a sus descendientes varones.


Sala de la Feminidad:
Templo Dieser-Dyeseru, Deir el-Bahari.
(Foto: Rafael Moriel)

Atentamente:
Rafael Moriel

martes, 30 de agosto de 2011

Tommy Bolin
(Come Taste The Man)


Tommy Bolin en junio de 1975, durante su etapa con Deep Purple.

Thomas Richard Bolin nació en Sioux City, el 1 de agosto de 1951. Más conocido como Tommy Bolin, comenzó a tocar la batería a los 13 años, instrumento que sustituyó finalmente por la guitarra y los teclados.

En 1967 la familia Bolin se mudó a Boulder, donde Tommy se une a la banda American Standard. Allí conoce al vocalista Jeff Cook (co-autor de varios temas durante la posterior carrera en solitario de Bolin). American Standard fue una banda asidua del local The Family Dog, donde Jimi Hendrix llegó a tocar como invitado.

En 1968 Tommy Bolin se une a Zephyr, formación de blues-rock y hard-rock progresivo, telonera de bandas como Led Zeppelin. La banda debuta con «Zephyr» (1969), al que le sigue «Going back to Colorado» (1971). La característica más destacable del grupo parece ser la voz de su cantante, casi idéntica a la de la Janis Joplin.

Tommy Bolin y el batería Bobby Berge abandonan «Zephyr» en 1971 para formar Energy, donde frecuentan el jazz-rock y la fusión, a través de largos temas poco comerciales repletos de solos instrumentales, sin lograr contratos discográficos. Aun así es posible escuchar algunas actuaciones en vivo, publicadas posteriomente.

En 1973 Tommy Bolin es invitado por el prestigioso baterista Billy Cobham a participar en su disco «Spectrum». Los relampagueantes solos de guitarra incluidos en el álbum hicieron que David Coverdale convenciera a Jon Lord para invitar a Tommy Bolin a tocar con ellos, reemplazando finalmente a Ritchie Blackmore tras su salida de Deep Purple, en 1975.

En octubre de 1973, Tommy Bolin sustituye a Joe Walsh(Eagles) en la banda de rock sureño James Gang, con la que graba «Bang» (1973) y «Miami» (1974).

En octubre de 1974 participa, junto al bajista Stanley Sheldon, en el disco «Mind Trasplant», de Alphounse Mouzon, y a principios de 1975 es invitado como guitarra solista en el álbum debut de la banda «Moxy». Tommy Bolin es un gran músico de estudio. Ese mismo año decide grabar su primer trabajo en solitario con Nemperor Records, acompañándose de grandes músicos de estudio como Stanley Sheldon, los teclistas Dave Foster y Jan Hammer, el saxofonista David Sanborn y los baterías Jeff Porcaro, Phil Collins y Bobby Berge, así como el mismo Glenn Hughes (quien alza su voz al final del tema «Dreamer»). Abordando una amplia variedad de géneros y ritmos musicales, Tommy Bolin decide cantar en la mayoría de los temas, por sugerencia de Brian Wilson. El álbum «Teaser» (1975) es un exquisito trabajo enriquecido con multitud de guitarras de fondo, publicado finalmente cuando Bolin reemplazaba a Ritchie Blacmore en Deep Purple. Este hecho limitó la promoción de «Teaser», que a pesar de ello logró un notable éxito y le afianzó numerosos fans en Estados unidos.

En el seno de Deep Purple graba «Come Taste The Band» (1975), compuesto casi enteramente por él. Un excelente trabajo que aporta grandes dosis de frescura a la música del gigante púrpura, cuyos fans no terminaron de verlo con buenos ojos, a pesar de las buenas críticas de la prensa especializada.


Lamentablemente, a Tommy Bolin se le conoce como el guitarrista que sustituyó a Ritchie Blackmore. Sin embargo, fue un excelente músico cuyo talento ha quedado plasmado en multitud de trabajos, con otras formaciones y en solitario.

«Come Taste The Band» es un álbum de hard rock con algo de funk y tintes de soul, grabado por la banda con mucho entusiasmo y sin apenas esfuerzo. Personalmente y a pesar de que el álbum no generó buenas ventas, estoy convencido de que la formación denominada Mark IV (que incluye a Tommy Bolin) es la mejor formación de «Deep Purple» en relación a los talentos reunidos, aunque es cierto que por aquella época Bolin estaba metido de lleno en las drogas, principalmente heroína. Sustituir al excelente guitarrista Ritchie Blackmore no era tarea fácil, pero una notable inseguridad y las drogas hicieron mella en Bolin, que en algunas grabaciones en directo parece limitado. La interpretación de sus propios temas en el seno de Deep Purple resulta desastrosa, a excepción de «Wild Dogs», incluida en el directo «Last Concert In Japan», en el que Bolin tocó con su brazo izquierdo lesionado, debido a daños colaterales por su estilo de vida. Deep Purple tampoco interpreta adecuadamente sus temas en solitario, pero Bolin no resulta certero y finalmente no encaja entre los seguidores de la banda, embarcada en una gran gira mundial de resultado caótico, por un lado a causa del abuso de drogas y alcohol de Bolin y de Hughes, y por otro, debido al rechazo que parte del público sentía hacia el músico estadounidense.

Finalmente, la gira se suspende en marzo de 1976, tras un polémico concierto en Liverpool, donde Bolin interrumpe su actuación para discutir con un sector del púbico, que lo abucheaba. Así se desvanece la más talentosa formación de «Deep Purple», que pudo haber dado mejores frutos. Tommy Bolin y Ritchie Blackmore no tenían nada en común. La dominancia de Blackmore no estaba presente en Bolin, que a pesar del intento se había mostrado inseguro entre las filas de la banda.

Jon Lord e Ian Paice decidieron disolver Deep Purple y Tommy Bolin retomó su carrera en solitario con The Tommy Bolin Band, publicando «Private Eyes» (1976). La formación incluía a Norma Jean Bell, asidua de Frank Zappa y John McLaughlin. Con un sonido peor que «Teaser», «Private Eyes» es un excelente trabajo que incluye el conocido tema «Post Toastee», cuya letra advierte precisamente sobre los peligros de la droga.

El 4 de diciembre de 1976, a los 25 años de edad, Tommy Bolin es hallado muerto en la habitación de un hotel en Miami, producto de una sobredosis de varias drogas. Actuaba como telonero de Jeff Beck y tuvo un futuro brillante como muy pocos guitarristas. Su legado se incrementa cada año con la publicación de material de sus actuaciones en directo. Su familia dirige The Bolin Foundation, que promueve el Tommy Bolin Festival, en el que cada año se rinde tributo al último gran guitarrista de la década de los setenta.

Puede que nuestros músicos de hoy en día no posean tanto talento, ni participen en tantos proyectos interesantes y bien remunerados. Probablemente duerman más horas de las que dormía Bolin, e integren mucho mejor sus vidas. Y eso ya es suficiente.

Tommy Bolin fue el último gran guitarrista de la década de los 70.


Atentamente:
Rafael Moriel

lunes, 1 de agosto de 2011

Faraones del Sol, 6ª Parte:
Fin de la Dinastía XVIII


Ruinas de Amarna

Es muy probable que Tutankamón, que reinó en Egipto desde el año 1336 a. de C. hasta el 1327 a. de C., pudo verse forzado a elegir entre continuar con la religión impuesta por su padre Akenatón, o regresar a las viejas costumbres.

Ciertamente, durante el reinado de Tutankamón comenzaron los cambios hacia la vieja religión, aunque parece ser que fue su sustituto Ay quien restauró definitivamente el viejo poder, y es evidente que tanto él como Horemheb (que sustituyó a Ay) grabaron su nombre sobre el de Tutankamón, atribuyéndose la mayoría de sus acciones. Sin embargo, existe constancia de que Tutankamón ya había nombrado nuevos sacerdotes por todo el país durante su reinado.

El hallazgo arqueológico más importante del siglo XX, el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, puso de manifiesto que el ochenta por ciento de los tesoros hallados en su tumba eran de segunda mano, y tan sólo una pequeña parte de los mismos habían sido pensados para él. Los hallazgos incluían más de 32.000 objetos diversos y oro en abundancia, pero el enterramiento de Tutankamón no fue un enterramiento normal. En algún momento de la historia en el viejo Valle de los Reyes, dos saqueadores de tumbas trabajaban en la tumba de un faraón de la era Ramésida, provocando un derrumbamiento que finalmente los sepultó entre los escombros, protegiendo hasta nuestros días la entrada a la pequeña tumba del Rey Tut.

Ay, sucesor de Tutankamón y probablemente el padre de Nefertiti, dispuso tan sólo de setenta días para preparar el entierro de Tutankamón, por lo que se cree que pudo obtener sus tesoros tras desmantelar las tumbas de la ciudad de Ajetatón. Lo que parece evidente es que su muerte fue decisiva para el final de la nueva capital erigida por Akenatón, que posteriormente fue desmantelada piedra a piedra.

Hacia el final del periodo de Amarna, una reina de Egipto escribió una carta al rey de los hititas, solicitando un príncipe con quien desposarse y reinar en Egipto. Pudo tratarse quizá de la propia Nefertiti, o de su hija mayor Meritatón, quien a su vez había sido desposada por su padre, Akenatón, aunque la teoría más admitida es que se tratase de la viuda de Tutankamón, Ankesenamón, tercera hija de Akenatón y Nefertiti.

En la tumba inacabada KV55 del Valle de los Reyes fue hallado un sarcófago con varios muebles destrozados: su rostro y el cartucho que alojaba su nombre habían sido destruidos, pero se hallaron diversas referencias a Akenatón, la reina Tiy y Kiya. Dentro del sarcófago, bajo la momia, había una lámina de oro con jeroglíficos relacionados con el nombre de Akenatón. A pesar del mal estado de conservación de la momia contenida en el sarcófago, se trata de un varón de entre 35 y 40 años (lo cual parece descartar a Semenejkara); su cráneo muestra una dolicocefalia similar a la del cráneo de Tutankamón, por lo que se deduce que la momia guarda un parentesco de padre, hijo o hermano. Comparando ambos cráneos, difieren en apenas 1 centímetro y ambos presentan un paladar mellado, lo cual indica que podría tratarse, con certeza, de un parentesco entre padre e hijo. Por todo ello, y a pesar de los datos confusos, los científicos afirman que se trata de la momia de Akenatón.

En el año 1898, en la tumba KV 35 fue localizada una cámara secreta conteniendo tres momias anónimas de la dinastía XVIII, pertenecientes a la era Amarna. Dos de ellas se corresponden con una mujer joven y otra mayor, así como una tercera perteneciente a un varón joven.

Respecto a la mujer mayor, sus cabellos son largos y sedosos y debió ser muy hermosa. Un análisis del mechón de cabello hallado en la tumba de Tutankamón determinó que se trataba de la reina Tiy, cuya momia apuntaba a una edad comprendida entre los cuarenta y los sesenta años de edad (se estima que la reina Tiy murió con cincuenta años de edad).

La momia de la mujer conocida como «dama joven», cuyos estudios posteriores concluyen que pudo ser asesinada, tenía entre 22 y 40 años, 45 como máximo. A pesar de no tener un cráneo alargado como el de Tutankamón, presentaba anomalías semejantes, por lo que se cree que fue su madre, cuyas pruebas de ADN han demostrado que además era hermana de Akenatón, descartando a Kiya, otra esposa del faraón Akenatón que pudo ser una princesa extranjera. La conocida egiptóloga Joann Fletcher afirmó que dicha momia se correspondía con la de la reina Nefertiti, lo que desencadenó la ira de Zahi Hawass, egiptólogo y máxima autoridad egipcia en todo lo relacionado con el Antiguo Egipto, quien prohibió la entrada al país y sus estudios en Egipto a la egiptóloga, acusándola de realizar afirmaciones no comprobadas científicamente.

Tras la muerte de Tutankamón, Ay reinó durante apenas un par de años. Horemheb, su sucesor, ordenó desmantelar el templo de Atón en Karnak, y posteriormente se produjo una persecución sistemática de la religión de Akenatón, protagonizada por los faraones Ramésidas.

Finalmente, Akenatón, Semenejkara, Tutankamón y Ay fueron borrados de la historia.

(Princesa de Amarna: busto)


Atentamente:
Rafael Moriel

viernes, 8 de julio de 2011

Jimi Hendrix
(Gitano Eléctrico Experimentado)

Presiento que todo aquel tiempo tocando la guitarra no fue sino una imitación,
un humilde tributo al sonido creado por Hendrix.

Jimi Hendrix

John Allen Hendrix nació en Seattle, el 27 de noviembre de 1942. Hijo de Al y Lucille Hendrix, no convivió realmente con su padre hasta 1945, cuando éste regresó de la II Guerra Mundial. Su madre Lucille, una mestiza Cherokee, tuvo bastantes dificultades al quedarse sola con el pequeño y tras el regreso de Al, la pareja se rompió en pocas semanas. Sus padres apenas habían llevado una vida en común y parecían dos desconocidos.

Hendrix fue rebautizado por su padre con el nombre de James Marshall Hendrix, que se lo llevó a vivir con él. El joven Jimi, atraído en su infancia por la armónica y por los pianos, incapaz de leer y estudiar música, aprendió a tocar la guitarra a fuerza de practicar.

Hendrix, aunque terminara admitiendo que ya no le importaba el «¿qué dirán?», pasó varios años de su vida preocupado porque lo mirasen como a un «Freak», por su aspecto y modo de comportarse.

Pete Townshed habla de Hendrix, de cuando actuaba como telonero de los Who; riendo, reconoce que él se limitaba a rasgar su guitarra. Eric Clapton admite haber visionado miles de veces el sacrificio de la guitarra de Hendrix con todo el público sumido en la bruma del ácido, una llamada de atención constante que caracterizó los principios de la «Jimi Hendrix Experience», clasificada bajo la etiqueta del Pop, aunque Jimi Hendrix jamás dejara de tocar Blues Rock con tintes psicodélicos, dentro del estilo que tan particularmente caracterizó.

Ciertamente, su voz no parecía apropiada. Jimi creía que tenía la peor voz del mundo, y jamás permitió que nadie le viera mientras cantaba en el estudio. Ponían varias pantallas de altavoces y Jimi cantaba tras ellas, asomando su cabeza de vez en cuando. Sin embargo, todavía hoy en día, tres décadas después, a cualquiera que escuche sus composiciones o visione las grabaciones en directo de Hendrix, le resulta difícil comprender la entrega incondicional de este genial guitarrista funambulista, que dejará por siempre boquiabiertos a músicos, críticos y profanos: tocar la guitarra con los dientes, por detrás de la cabeza y con los pies, quemar su guitarra, «tirarse» a los amplificadores.. «trucos» y demás en un hacer demandante, el despertar del anonimato y barrios destartalados, un sonido del alma que caracterizaría el genio del tímido Jimi Hendrix, cuyo trágico desenlace lo transformara en mito.

Bill Cox (bajista) solía despertarle cada mañana, con su puerta abierta, descubriéndolo tendido sobre la cama con la misma ropa de la noche anterior y la guitarra encima. Charles Washington, saxofonista y mayor del ejército, afirma que Hendrix siempre estaba en el séptimo cielo. Era muy difícil conocer qué pensaba exactamente acerca de las cosas; no entraba nunca en las charlas cotidianas entre los músicos y permanecía como en otro plano, observándolos mientras conversaban... algo que el mismo Clapton justifica bien entrados los noventa, que Hendrix era como un extraterrestre, o al menos albergaba otras cosas en su cabeza. Billy Cox y él solían tocar demasiado fuerte, y los echaban de los clubes militares. Jimi solía ingeniárselas para empeñar su guitarra justo antes de cada concierto, por lo que la banda se veía en la obligación de desempeñarla. A pesar de resultar polémico, Jimi Hendrix era extremadamente perfeccionista con la técnica, e invertía todo el tiempo necesario en lograr su expresión. A Jimi siempre se le pudo ver con claridad a través de su música, y sus letras. Afirmaba que todo su mundo era cuanto podía coger con la mano, siendo más libre durante sus actuaciones que conversando. Sin embargo, su búsqueda terminó sumiéndolo en el desencanto, afirmando que partiendo de un punto, había completado un círculo hasta comenzar precisamente en el mismo punto de partida.

El padre de Jimi, Al Hendrix, solía tocar el saxo con él. Improvisaban a todo volumen en su vivienda de un barrio destartalado. El ruido no era un problema para sus vecinos. Al sabía que Jimi llegaría lejos; a pesar de sus nervios e inseguridad, parecía incansable; tanto es así que en muy pocos años llegaría a ser considerado el mejor guitarrista del mundo, sin conocer siquiera la teoría del diapasón. Pero su tenacidad y talento aventajaban a cualquiera.

El joven Hendrix se alistó en el ejército, como paracaidista. En él vio un modo de sobrevivir, aunque finalmente lo dejó por la guitarra. Tocó con Ike & Tina Turner, King Curtis, Joey Dee y Little Richard. Así comenzó su época de histrión. Su primera novia fue Fayne Pridgun, una muchacha de color. Juntos frecuentaban los clubes de moda, en busca de una oportunidad. Jimi solía pedir una oportunidad para tocar, que solían negarle. Fayne le animaba a que los olvidara, pero él permanecía en silencio, y a la vuelta de un rato volvía a intentarlo. «No entiendo por qué no me dan una oportunidad», se lamentaba... hasta que lo hicieron. Pero no en los Estados Unidos, sino en Londres. Chas Chandler le buscó una banda, la «Experience», en la que Jimi sería la estrella. Con aquella banda, Jimi Hendrix convirtió la guitarra en instrumento solista, iniciando una revolución tan importante o más que la iniciada por los Beatles.

A Jimi Hendrix sólo le interesaba tocar. No leía sus contratos y firmaba con cualquiera que tuviese un bolígrafo. Eso le causó bastantes problemas a lo largo de su carrera. Los que le conocieron, dicen que Jimi era un constante subir y bajar. Tocaba 24 horas al día, intentando plasmar aquella «expresión», sospechando que tenía algo grande entre manos. El éxito se desató, de un golpe abrumador. Hendrix solía tocar «colocado», y taquicárdico; eso formaba parte de la «movida», al menos lo de las drogas, aunque estaba tan sobrado de técnica que a pesar de todo, sus dedos recorrían el mástil de la guitarra y eso ya era más que suficiente para la audiencia, que lo reconocía como a un gran guitarrista.

Solía dormirse con la guitarra entre las manos; aprovechaba los ecos del cuarto de baño para tocar sin amplificador; era capaz de repetir el rugido de una guitarra tras caer, con sus propias manos; asumía cualquier acople no deseado hasta adaptarlo y convertirlo en música. Jimi Hendrix consiguió transformar todo sonido que hasta entonces era considerado como inapropiado en técnica.

La primera banda oficial de Jimi Hendrix, la «Experience», fue una formación singular. Al bajo, Noel Redding, que se presentó a la «jam session» donde los músicos fueron seleccionados, con intenciones de tocar como guitarra en los Animals. A Jimi le «moló» su pelo, y por eso lo fichó, aunque le pidió que tocara el bajo. A la batería Mitch Mitchell, una auténtica farmacia ambulante. Podéis imaginaros, realmente cómo era la banda, creada a propósito para lucir los egos de Hendrix, obsesionado por ser reconocido.

Ciertamente, la «Experience» nació con los días contados. El grupo Nirvana es fiel reflejo de la misma historia, ya repetida; y es que, entre otras cosas, tres resulta un mal número. Más tarde, Noel dejó la banda y Hendrix recuperó a su compañero del ejército, Billy Cox. Tras su regreso de Gran Bretaña, convertido en una estrella, comienza a tocar con músicos diferentes, frecuentando las «Jam session». Forma la «Band of Gypsys», con Buddy Miles y Cox, con quienes parece más relajado, aunque ciertamente cansado y deprimido, en gran parte debido al consumo de drogas.

Jimi Hendrix había ido sumergiéndose en el circo que él mismo había creado. Pasó del LSD a la cocaína, lo cual aumentó su desazón e inseguridad, convirtiéndolo en un boceto de sí mismo. Las mujeres estaban por doquier. Solía llevar a cuestas un auténtico séquito allá donde viajaba; parecía incapaz de negar nada a nadie. Las salas de control del estudio estaban llenas de gente tirada por ahí, y al menos cuatro o cinco personas lo zarandeaban constantemente por toda la habitación. Todo el mundo le decía cosas, aconsejándole, pero él permanecía encerrado en sí mismo y tan sólo les contestaba: «Dejadme en paz...». Eric Clapton afirma que existía un aspecto blando en la personalidad de Jimi: «resultaba fácil engañarle y aprovecharse de él». Mitch Mittchell afirma, sin embargo, que Jimi Hendrix sabía dónde se metía, que no era un tipo ingenuo.

A partir de 1969, su aspecto triste se torna crónico. La vorágine de una existencia llena de altibajos en su forma de vida, la impotencia de su descontrol, la vertiginosa rapidez con la que se desarrollaron los acontecimientos y el circo levantado a su alrededor, la droga y una incapacidad para frenar y tomarse tiempo para las cosas... hicieron de Jimi Hendrix una historia rápida, e inestable. Jimi comienza a cambiar hacia el año 69. Parece recuperar, en cierto modo, su timidez, y se le puede ver como ausente, mostrándose notablemente serio durante sus actuaciones. Encorvado, el espectáculo circense toca a su fin. Puede ser que estuviera atravesando una depresión, pero sólo con tocar su guitarra garantizaba el éxito sobre el escenario; a nadie le preocupó otra cosa entonces.

El día 18-9-1970, Jimi Hendrix muere a causa de una sobredosis de barbitúricos, ahogado en su propio vómito. No existen pruebas suficientes para afirmar que se tratara de un suicidio, y jamás en su vida había sido adicto a la heroína. Los que le conocieron, afirman que estaba a punto de pasar a una nueva fase. Había dejado sus payasadas en el circo del rock, e incluso había evolucionado en su estilo y modo de cantar, aunque la vertiginosa marcha de su «tren», evitó que pudiéramos disfrutar del renovado Hendrix. En cualquier caso, su «experiencia» nunca te dejará impasible: eléctrica.

Hubiese sido magnífico disfrutar de Hendrix sin estar «colocado». Es posible que nuestros músicos de hoy resulten infinitamente más mediocres, aunque al menos parecen integrar mejor sus vidas. Y eso ya es suficiente.

Jimi Hendrix
(Gitano Eléctrico Experimentado)

Atentamente:
Rafael Moriel

martes, 5 de julio de 2011

Emilio Duró
(Coeficiente de Optimismo)

El inquieto Emilio Duró, que a primera vista parece un charlatán de feria, defiende multitud de argumentos científicos, en un intento de dar un impulso optimista a nuestra existencia.

Ciertamente, el 90% de la charla resulta convincente y práctica, haciendo de nuestras vidas algo más acorde a nuestra presencia y significado en el mundo que vivimos.
Juzgad vosotros mismos...




Atentamente:
Rafael Moriel