Ayer participé, junto a la mayoría de mis viejos amigos, en una celebración de cumpleaños:
Quienes me conocen bien, saben que fomento el Eneagrama desde hace más de veinte años, e incluso he escrito un libro y diversos artículos en mi blog personal, acerca de ello. Sin embargo, hace ya mucho tiempo aprendí que, cuanto más se sabe de Eneagrama, menos necesidad hay de hablar de ello, especialmente entre gente que lo desconoce. El Eneagrama despierta el interés de la gente a mi alrededor, a veces incluso a modo de «chisme», aunque por desgracia acostumbran a consultarme en las circunstancias y ambientes menos propicios.
He mantenido y mantengo una relación directa con personas afines al Eneagrama, incluyendo a mis parejas sentimentales, e incluso conozco a muchos profesionales dedicados a su estudio y promoción; observándolos de cerca, uno puede darse cuenta de que, a pesar de todo, el Eneagrama no da la felicidad, si bien puede acercarnos a la consciencia. Normalmente son necesarios varios años para llegar a dominarlo, y llegados a este punto, destacaría la diferencia entre «saber» y «conocer», como una mera cuestión de tiempo.
Vivo el Eneagrama a diario, y en mi casa se habla de ello. No concibo mi existencia junto a alguien ajeno al mismo. Pero las conversaciones de celebraciones alrededor de una mesa, en las que habitualmente me consultan acerca del probable eneatipo de amigos y conocidos... carecen de sentido; incluso podrían conducir a graves prejuicios y malentendidos, o ensalzamientos de carácter necio. Se pueden cometer graves errores al frivolizar el Eneagrama, y conviene evitarlo a toda costa. Por todo ello, os ruego que si queréis saber algo, me lo preguntéis en la intimidad, puesto que la mayoría de las veces debo responderos en muy poco tiempo, y en circunstancias poco propicias.
Estoy seguro de que el Eneagrama tendría la capacidad de cambiar el mundo. Pero la consciencia está más próxima a la madurez del «conocer», que a la inmediatez de «saber», y a los datos meramente descriptivos.
Personalmente, en mi día a día, el Eneagrama me abre una puerta a la observación y a la reflexión; una definitiva y necesaria aceptación de la realidad más propia del eneatipo «nueve», que a fin de cuentas, quizá suponga el principio y el final de todo.
Yo no puedo cambiar el mundo, y únicamente es posible cambiarse a sí mismo.
«Soy pacifista, ecuánime y conformista. Evito los conflictos y estoy dispuesto a transigir con los demás para mantener la paz. Soy paciente. Es difícil que explote; sin embargo, cuando me canso de ceder, la decisión que tomo es para siempre. Tiendo a minimizar los problemas y me distraigo con cosas triviales. A menudo me olvido de mí mismo. Aplazo las tareas importantes o aquello que me exige una gran inversión de energía. Soy poco disciplinado y puedo ser muy necio».
Lea detenidamente las siguientes cuestiones para poder entender y asimilar correctamente la información contenida en esta página:
El autodescubrimiento no termina con la identificación de la personalidad básica o eneatipo, sino que tan sólo supone el comienzo de un viaje interior que nos ayuda a empatizar, comprender y mejorar nuestra comunicación con los demás.
Sea cual fuere su eneatipo básico, los eneatipos en las direcciones señaladas por las flechas influyen en su personalidad global, permitiendo ambos movimientos, así como la integración y la desintegración en ambos casos. Para obtener una respuesta más acorde a la misma, no sólo debe tomar en cuenta el eneatipo básico y su ala correspondiente, sino los dos eneatipos correspondientes a las direcciones de las flechas conectadas con su eneatipo básico en el Eneagrama. Los rasgos de los cuatro eneatipos pueden mezclarse en su personalidad global, proponiendo un marco más amplio y acorde a la realidad. Tomando como ejemplo un eneatipo 9, es muy difícil identificarse completamente con él: cualquier eneatipo 9 posee un ala 8 ó 1, así como un movimiento al 6 y otro al 3, que juegan un papel importante en la personalidad global.
Este blog dispone de 9 tests independientes para valorar cada eneatipo básico, así como un test de identificación rápida TRIE Riso-Hudson y un test preciso on line (accesible a través del botón «Eneagrama», situado en el menú de la parte superior del presente blog).
A través del test del Eneagrama es posible dibujar un mapa completo de nuestra personalidad, teniendo en cuenta que el resto de eneatipos influyen en nuestra personalidad global.
El eneatipo 9, junto a los eneatipos 1 y 8, conforma el trío visceral, caracterizado por la importancia que otorgan al momento presente, de carácter relevante.
Contrariamente, el trío emocional (eneatipos 2, 3 y 4) otorga mayor importancia al pasado y los sentimientos, así como el trío mental o racional (eneatipos 5, 6 y 7) prioriza las consecuencias de la conducta en un futuro.
A grandes rasgos, el eneatipo 9 maneja sus energías de un modo intermedio, entre la extroversión y la introversión (eneatipos 3, 6 y 9), en un intento de conciliar ambas tendencias y sin desarrollar ninguna especialmente.
Contrariamente, otros eneatipos obran de manera introvertida (eneatipos 1, 4 y 5), teniendo en cuenta su mundo interno y las necesidades concretas, o bien de un modo extrovertido (eneatipos 2, 7 y 8), centrando su atención en el entorno y las personas que le rodean.
La personalidad global del eneatipo 9 puede estar influenciada de un modo notable por su ala (8 ó 1), así como por sus posibles saltos al eneatipo 3 y al eneatipo 6.
El eneatipo 9, caracterizado por su receptividad al ambiente, la calma y tranquilidad y una evidente tendencia narcotizante, puede mostrar los siguientes hábitos:
Según la RAE, la pereza se define como la negligencia, el tedio o descuido en las labores a las que estamos obligados. Una flojedad o una tardanza en las acciones o movimientos.
Teniendo en cuenta que el eneatipo 9 se engloba en de la triada instintiva o visceral, que otorga importancia al momento actual y más allá de la pereza en su sentido tradicional, el eneatipo 9 es a menudo híper activo. Su pereza, más que el desánimo o la galbana, supone una tendencia robotizada a través de la cual acomete sus acciones en una especie de modo operativo similar al piloto automático, descuidando todo aquello que va sucediendo entretanto van obteniéndose resultados, sin haber tomado conciencia de cuál es el camino tomado para obtener sus propósitos, ni cuáles eran realmente.
Eneatipo 9: modo piloto automático
En un intento de evitar a toda costa los conflictos que puedan amenazar su aparente calma y armonía, la acidia del eneatipo 9 conforma una auténtica pereza de espíritu, olvidándose de su propia persona y anteponiendo las necesidades ajenas a las propias, empujándole a decir «sí» cuando en realidad quiere decir «no».
El eneatipo 9 acostumbra a desconectar mentalmente de las situaciones. Su despiste llega a adquirir un sentido íntimo y esencial, haciéndole perder con facilidad el hilo de una conversación, hasta el punto de ignorar lo que sucede a su alrededor.
Desconexión mental
Su mayor afán es ser aceptado y fusionarse con lo ajeno: a nivel de pareja o con Dios, de familia o grupo, de trabajo y amigos, etc. Su presencia adquiere importancia a partir del otro, viviendo las alegrías y las penas ajenas como si se tratara de las suyas propias, aun a riesgo de olvidarse de sí mismo.
La total negación del eneatipo 9 desemboca en una ocultación de los problemas, que no desea tener presentes e ignora en lugar de afrontarlos, acaso como barriéndolos bajo un felpudo y esperando que se solucionen por sí solos.
Su afán por evitar los conflictos puede hacerle perder la conciencia y volverse ciego para sí mismo.
collage representativo del eneatipo 9
Cuando es incapaz de hacerse valer y establecer límites, a menudo es víctima de gente aprovechada y abusiva. Incapaz de defenderse y establecer prioridades, se extravía entre los detalles insignificantes.
Si la baja autoestima de los eneatipos 4 y 5 (situados en la parte inferior del eneagrama) puede ser más o menos asumida, no ocurre lo mismo con el eneatipo 9, que es incapaz de reconocerla, por lo que a menudo parece más feliz y sano que otros, conformando así su característico hábito de bonachón.
Eneatipo 9: aspecto bonachón
Afanado en no generar conflicto alguno, a menudo hace la vista gorda y acontece su existencia en un estado de adormecimiento, sumido en una especie de letargo permanente y cegado ante todo aquello que no sea apacible y armonioso, o amenace su deseada paz de espíritu.
El miedo a generar conflictos desemboca en un mecanismo de defensa basado en la tendencia narcotizante, que le ocupa en actividades superfluas para permanecer distraído: puede ser adicto a la televisión o a acudir a la iglesia, apostar a la lotería, etc., o simplemente entretenerse realizando crucigramas o leyendo libros entretanto se le quema la comida.
Narcotizado
El eneatipo 9 acostumbra a resignarse ante la desgracia, encogiéndose de hombros y fomentando actividades narcotizantes, como si nada hubiera ocurrido. Su falta de reacción puede resultar muy frustrante para otras personas y no puede evitar sorprenderse si alguien se enoja por ello. Lo que para otros puede ser una catástrofe, a sus ojos son cosas que ocurren.
No arriesga ni actúa ante la creencia de que algo que generó conflictos puede repetirse y afectarle indefinidamente.
Resignación
Bajo su quietud y calma, la paz y serenidad características del eneatipo 9, éste esconde una furia reprimida que muy rara vez y tras sentirse acorralado, puede hacerle estallar de un modo brusco y violento, tras lo cual se arrepiente y retoma su letargo, como si nada hubiera ocurrido.
El eneatipo 9 se siente a menudo sabedor de una conciencia superior, de carácter universal. Ni presume de ello ni intenta convencer a otros.
Resistencia al cambio: predilección por las cosas habituales y rutinarias. Comportamiento pasivo agresivo con fuerte tendencia a la resignación.
Olvido de sí mismo: presenta dificultades para la introspección y la conciencia de sus propias necesidades, renunciando a sus deseos en respuesta de las expectativas ajenas. Marcada tendencia a desacreditarse, con una fuerte necesidad de pasar inadvertido.
Compensación: tendencia a colmar la inercia mediante actividades compensatorias, como la dependencia del alcohol, la comida, la televisión, la lectura, la oración o cualquier hobby, narcotizándose para no enfrentar las situaciones difíciles.
Distracción: inclinación a despilfarrar energías en los intereses del momento, sin objetivos de fondo hacia los que orientar su esfuerzo.
Intensidad a través de las pertenencias: la imagen que tiene de sí mismo queda mediatizada por su contexto de pertenencia: la pareja o familia, el ambiente de trabajo o el grupo de amistades, etc., que contribuyen a definir las funciones e identidad. Su orientación es sobre todo una búsqueda de fusión con la pareja que compense su débil identidad personal.
La pereza del eneatipo 9 puede mostrarse bajo diversas formas:
Personalidad muy agradable.
Conoce las necesidades ajenas mejor que las propias.
Es esa persona tranquila que siempre te pregunta, interesándose por tu vida.
Puede ser un excelente pacifista, consejero y negociador.
En sus relaciones prevalecen las necesidades ajenas en lugar de las propias.
Se encarga de pacificar y mediar, estando de acuerdo con el prójimo.
No discute y asume fácilmente las opiniones ajenas.
Manifiesta su ira de una forma indirecta.
Pérdida de contacto con los objetivos, fusionándose con los deseos ajenos.
Dificultad para decir «no».
Si escucha una opinión que no es de su agrado o alguien le llama la atención por algo que no está bien, acostumbra a desviar la atención cambiando de tema.
Lento, acostumbrado a dar rodeos, se extravía en los detalles sin llegar al meollo de la cuestión.
Su gran tolerancia esconde un volcán de rabia contenida a punto de estallar, manifiesta a través de una terquedad o un comportamiento pasivo agresivo.
Adormecimiento psíquico: no desea analizarse ni superarse.
Pereza de ser, de sentir su interior, pereza a la intensidad.
Su depresión es resignada. Distimia, exceso de conformismo.
Evasión de la realidad haciendo cualquier actividad superflua, lo cual le conduce a menudo hasta la apatía: cualquier cosa con tal de distraerse.
Tendencia robotizante
Oculta la realidad para esquivar el dolor.
Su pensamiento básico puede ser: «la vida es simple, no sé por qué la gente se complica tanto».
Imposibilidad de reconocer su abaja autoestima y carencias, ignorando que sufre y que está narcotizado. Aparenta no tener problemas.
Adopta los valores del entorno experimentando un empobrecimiento de su persona.
Es muy típico que el eneatipo 9 provenga de familias numerosas donde se vio obligado a cuidar de sus hermanos pequeños, colaborando con sus padres en lugar de protestar, anestesiando sus necesidades y llegando a olvidarse de sí mismo. Otras veces cuidó de algún familiar con deficiencias, etc.
A menudo se sintió ignorado durante su infancia: bien porque sus opiniones no eran tenidas en cuenta o era eclipsado por sus hermanos, lo cual explica su fusión con el deseo ajeno, que siente como propio. A menudo no se sintió escuchado y la necesidad ajena era más importante que la suya propia, adormeciéndose, olvidando sus deseos y procurándose pequeñas comodidades y sustitutivos del amor, aprendiendo a anestesiarse y a olvidarse de sí mismo.
Pudo ser un niño con la sensación de que el mundo funcionaría de la misma manera sin su presencia, interpretando el papel de nadie especial, con poco para ofrecer y anteponiendo lo ajeno a lo propio.
El liderazgo que ejerce o puede ser capaz de ejercer el eneatipo 9 es:
Excelente pacifista, un gran líder conciliador, un excelente consejero y negociador. Sereno y neutral, arrastra consigo la armonía y la serenidad, uniendo y conciliando sin conflictos. Es un auténtico líder espiritual, firme en sus ideales y convicciones.
En el fondo se reconoce sabedor de una conciencia universal, de la que no presume ni intenta convencer.
Dotado de una enorme capacidad para comprender las posibles diferencias existentes, posee el don de la paciencia, la quietud y la tranquilidad.
Existe una necesidad neurótica de distraerse con cosas básicas: comer, beber, dormir, TV, leer, etc., y una pasión por distraerse con cualquier cosa. Se corresponde con el eneatipo nueve genérico que explican los libros de Eneagrama. De los tres subtipos, es el de carácter mental.
Justificación personal: «como, duermo, me distraigo: luego existo».
Su pasión satélite es el apetito, siendo el más tranquilo y narcotizado de los tres subtipos. El subtipo de conservación detesta que alguien amenace su agradable estado de ánimo y se resiste a ello no reaccionando, o bien a través de un terco silencio.
Acostumbra a distraerse con la comida, la bebida, la televisión, etc., con las que se fusiona para no verse a sí mismo. Busca el confort y la seguridad y a menudo almacena objetos que no usa pero le otorgan una cierta seguridad en caso de emergencia, calmando su ansiedad en rutinas y pequeñas labores que no le comprometan en proyectos más importantes.
Es la típica mujer maltratada. Su carácter es pasivo agresivo y cuando hace daño a alguien, lo hace de un modo tan sibilino que sólo se dan cuenta él, y su víctima; nadie más. Es prácticamente imposible que se ponga agresivo, pero si llega el momento en el que lo hace, por una causa mayor, las consecuencias pueden ser muy llamativas.
Su felicidad se conforma con placeres sencillos y accesibles: comer en el fast food más cercano, picotear entre horas, visionar de nuevo su película favorita, leer una novela, hojear el periódico, etc., una y otra vez; ése es su placer. A menudo utiliza refranes para justificar los hechos que suceden.
Ahoga toda la rabia y ansiedad de sus necesidades frustradas mediante la comida o la bebida, e incluso a través de conductas adictivas.
Existe una tendencia a la obesidad. Nunca entiende las emociones de los demás, cuando éstas son, o parecen, desproporcionadas: «¿por qué te pones así, no es para tanto…».
Subtipo Social (Participación, complicidad)
Participación, complicidad.
Existe una necesidad neurótica de sentirse parte integrante, y una pasión por ser admitido en el grupo. De los tres subtipos es el orientado a la acción, o instintivo.
Justificación personal: «pertenezco, luego existo».
Su pasión satélite es la participación. El subtipo social padece de una imposibilidad para decir «no». Es un bonachón de carácter alegre, que necesita relacionarse y formar parte de lo que sucede, puesto que se siente diferente y cree que no tiene lo que necesita para formar parte del grupo. Así, y empujado por su necesidad imperiosa de agradar a todos los miembros del grupo, utiliza la participación para fusionarse.
Es una buena persona, un auténtico líder muy generoso y sacrificado, que satisface las necesidades ajenas. Por ello es elegido a menudo como líder del grupo, habida cuenta de que conoce las necesidades generales.
Capaz de pagar un alto precio o entregar todo lo que sea necesario para ser admitido en el grupo, suele adoptar un rol paternal. A menudo descuida las relaciones de pareja, la familia, etc., por satisfacer las necesidades del grupo.
Detesta que se espere mucho de él y su resistencia es de carácter pasivo agresiva. Desea unir a las personas en la paz y el amor, participando para ocultar sus carencias.
Híper activo, a menudo acostumbra a desconectar mental y emocionalmente, centrándose de un modo notable en el hacer, más que en el ser.
Tiene problemas para fijarse objetivos independientes y perseverar en sus intenciones. Puede resignarse y deprimirse por su falta de desarrollo.
Subtipo Sexual o Intimidad (Fusión, simbiosis)
Fusión, simbiosis.
Existe una necesidad neurótica de ser a través de la pareja, que asimismo puede ser sustituida por Dios, etc., y una pasión por vivir la vida de los demás como si fuera suya, puesto que no logra creíble tener o disfrutar de un protagonismo propio.
Justificación personal: «me fusiono, luego existo».
Su pasión satélite es la unión o fusión, normalmente con una pareja, siendo el más llamativo, intenso y descarado de los tres subtipos. De los tres subtipos, es el de carácter emocional.
Parecido al eneatipo 3, desea fusionarse en una relación idílica con un ser humano, o con Dios. Los sentimientos ajenos están más claros que los suyos propios, idealizando a su pareja y permaneciendo ciego a sus defectos, incluso cuando ya es demasiado tarde. Son muy cariñosos, hasta el punto de que son capaces de cualquier cosa para fusionarse con el otro, perdiendo incluso su propia identidad.
No se preocupa de sí mismo, ni tiene ojos para sí mismo, sino para el otro, con quien desea fusionarse. Cariñoso, tierno, como todos los subtipos pertenecientes al eneatipo nueve, se muestra disponible en cualquier momento, a cualquier hora. Es el estereotipo de la «mosquita muerta».
Abnegado. Desea fundirse con el otro, ya sea un ser humano o Dios, idealizándolo y recibiendo sus elogios y críticas de un modo personal. Vive en función de la otra persona, percibiéndolo mejor que a sí mismo. El otro se convierte en su centro de gravedad, el eje de su identidad.
Capaz de enfurecerse cuando su relación es amenazada, en la franja insana se disocia y se deprime, permaneciendo en ese estado durante mucho tiempo. Se comporta a menudo como si acaso arrastrara una severa depresión, muy desconectado de su cuerpo y de sus emociones.
Normalmente se involucra en una relación de total dependencia, o se debate a la espera de ésta. Se corresponde muy bien con el «Don nadie en especial».
La integración del eneatipo 9 está vinculada a la capacidad de desarrollo de la virtud de la diligencia, que puede ser lograda a través de las siguientes actitudes:
Asumir la responsabilidad por los dones recibidos, implicándose en la vida y con los demás.
Encender el fuego interior de la motivación y pisar más el acelerador.
Afirmar el propio valor y la dignidad, consciente de que no es posible amar al prójimo sin amarse a uno mismo.
Desarrollar la pasión por la vida, sacando a la luz las propias energías y capacidades.
Expresar las opiniones propias y afrontar de manera constructiva los conflictos y las diferencias, evitando hacer creer a toda costa que todo es paz y armonía.
Establecer límites y plazos en la realización de los proyectos, sin perderse en infinitas distracciones o aspectos no esenciales.
Aprender a centrar la atención tomando la iniciativa, estableciendo prioridades y tomando decisiones.
Mediante la práctica de dichas actitudes, el eneatipo 9 logra progresar en los siguientes aspectos:
Se vuelve seguro de sí mismo, interesándose por su desarrollo personal y sus talentos. Se mueve del aplomo al sacarse más provecho, de una mera presencia en el mundo a una activa fuerza dirigida desde adentro.
Ya no vive a través de otras personas ni necesita amoldarse a roles convencionales, como fuente de autoestima e identidad.
Se impone adecuadamente. No teme el cambio, adaptándose y actuando con mayor flexibilidad, encarando la realidad por derecho propio.
Conecta con la vitalidad y su lado agresivo e instintivo, que puede conducirle a su propio desarrollo. Su paz es menos frágil al descubrir que es capaz de imponerse sin ser agresivo con los demás.
Aumentando su autoestima sus relaciones son más maduras y satisfactorias.
Descubre que no es necesario ser humilde para tener una relación. Al ser él mismo resulta más interesante y deseable, atrayendo a otros.
Los demás comienzan a identificarse con él.
Direcciones o Saltos de Integración y/o Desintegración
El Eneagrama no está orientado a las distorsiones de la personalidad y patologías mentales. En su patología o enfermedad, el eneatipo 9 puede padecer trastorno pasivo agresivo, distimia, trastorno disociativo, depresión con anhedonia, negación extrema y despersonalización grave prolongada.
Pasión: la pereza, acidia. Centro: instintivo Fijación: indolencia. Visión de sí mismo: «yo en paz». Estructura de temor (lo que evita): conflicto. Estructura de deseo: sentirse en paz. Trampa o justificación: tranquilidad. Calificativos: El Mediador. El Sanador. El Optimista. El Pacificador. El Reconciliador. El Utópico. El Consolador. El Nadie Especial. Hábito: cómodo y relajado. Cuerpo de pera, aspecto lento, confortable, hogareño, desaliñado. Cuerpo ancho, manos grandes, mirada tranquila. Suele mostrarse más animado en su semblante que en el resto del cuerpo.
Marge Simpson
Famosos: Ingrid Berman. Bridget Jones (personaje literario). Dalai Lama. Nelson Mandela. Winston Churchill. John Goodman. Sancho Panza. Ringo Starr. James Stewart. Jim Henson. Carl Jung. Hurley (de la serie «Lost»). Marge Simpson (de la serie «Los Simpson»).
«Soy dominante, me gusta practicar el control y sentirme poderoso. Soy seguro de mí mismo, asertivo y directo. Me gusta imponerme. Detecto fácilmente la falsedad y la fortaleza fingida. No soy nada diplomático. Soy un líder natural. Hago que las cosas ocurran. Detesto que alguien intente controlarme. Respeto a los fuertes, me gusta la confrontación. Soy espléndido y muy generoso con los que son mis amigos. Soy muy competitivo».
Lea detenidamente las siguientes cuestiones para poder entender y asimilar correctamente la información contenida en esta página:
El autodescubrimiento no termina con la identificación de la personalidad básica o eneatipo, sino que tan sólo supone el comienzo de un viaje interior que nos ayuda a empatizar, comprender y mejorar nuestra comunicación con los demás.
Sea cual fuere su eneatipo básico, los eneatipos en las direcciones señaladas por las flechas influyen en su personalidad global, permitiendo ambos movimientos, así como la integración y la desintegración en ambos casos. Para obtener una respuesta más acorde a la misma, no sólo debe tomar en cuenta el eneatipo básico y su ala correspondiente, sino los dos eneatipos correspondientes a las direcciones de las flechas conectadas con su eneatipo básico en el Eneagrama. Los rasgos de los cuatro eneatipos pueden mezclarse en su personalidad global, proponiendo un marco más amplio y acorde a la realidad. Tomando como ejemplo un eneatipo 8, es muy difícil identificarse completamente con él: cualquier eneatipo 8 posee un ala 7 ó 9, así como un movimiento al 5 y otro al 2, que juegan un papel importante en la personalidad global.
Este blog dispone de 9 tests independientes para valorar cada eneatipo básico, así como un test de identificación rápida TRIE Riso-Hudson y un test preciso on line (accesible a través del botón «Eneagrama», situado en el menú de la parte superior del presente blog).
A través del test del Eneagrama es posible dibujar un mapa completo de nuestra personalidad, teniendo en cuenta que el resto de eneatipos influyen en nuestra personalidad global.
El eneatipo 8, junto a los eneatipos 1 y 9, conforma el trío visceral, caracterizado por la importancia que otorgan al momento presente, de carácter relevante.
Contrariamente, el trío emocional (eneatipos 2, 3 y 4) otorga mayor importancia al pasado y los sentimientos, así como el trío mental o racional (eneatipos 5, 6 y 7) prioriza las consecuencias de la conducta en un futuro.
A grandes rasgos, el eneatipo 8 maneja sus energías de un modo extrovertido (eneatipos 2, 7 y 8), centrando su atención en el entorno y las personas que le rodean.
Contrariamente, otros eneatipos obran de manera introvertida (eneatipos 1, 4 y 5), teniendo en cuenta su mundo interno y las necesidades concretas, o bien de un modo intermedio (eneatipos 3, 6 y 9), en un intento de conciliar ambas tendencias y sin desarrollar ninguna especialmente.
La personalidad global del eneatipo 8 puede estar influenciada de un modo notable por su ala (7 ó 9), así como por sus posibles saltos al eneatipo 2 y al eneatipo 5.
Según la RAE, la lujuria se define como el vicio consistente en el uso ilícito o el apetito desordenado de los deleites carnales. El exceso o demasía en algunas cosas.
Si bien la ira del eneatipo 1 parece la menos visible de las pasiones, la lujuria del eneatipo 8 es claramente expresada a través de la sed de intensidad y la necesidad de adrenalina, más que en un voraz y desordenado apetito sexual. La lujuria supone el exceso, acaso como una búsqueda del límite de las cosas.
Eneatipo 8: adrenalina
El mundo para el lujurioso, el más visceral de todos los eneatipos, se rige por la ley de la selva. Tan sólo sobreviven los fuertes: o comes, o eres comido. En su afán por no mostrarse vulnerable, el eneatipo 8 transcurre su existencia como una encarnizada y feroz lucha, contra todo y contra todos. Cuanta más lucha, más adrenalina. La vida es como un escaparate del que toma lo que necesita, sin pedir permiso ni detenerse a pensar. La reflexión o el sentimiento de culpabilidad no tienen cabida.
El eneatipo 8 es un carácter territorial, por excelencia. Basta acercarse a una distancia íntima, para sentir su territorialidad; en cualquier caso, no se deja invadir bajo ninguna circunstancia. La energía de su presencia es poderosa, llegándose a sentir allí donde se encuentre presente.
Territorialidad: su presencia se siente
Se muestra siempre muy seguro de sí mismo. Es de carácter controlador y dominante y opta por liderar antes que acatar órdenes, que únicamente acepta si el líder al que debe obedecer se ha ganado su respeto y está a su altura. De lo contrario lo apartará, ocupando su lugar. Más que malo, aspira a ser indomable, fuerte y poderoso.
Fornido y vigoroso, es capaz de recibir estoicamente los golpes de la vida, devolviéndolos a la menor ocasión. El eneatipo 8 se atreve con todo lo que otros desearían hacer.
Marcado rechazo a las emociones que puedan mostrar su debilidad: tristeza, miedo, depresión, vergüenza, remordimiento, ternura, carencia, anhelo, etc. Toda emoción que pueda hacer tambalear su auto imagen, fuerte y poderosa, queda excluida. Su mecanismo de defensa, basado en la negación, le hace insensible al sufrimiento: «si al menos no me aman, me temerán».
La característica más notable de la lujuria es la inagotable sed de intensidad en todo lo que el eneatipo 8 hace o emprende. Intensidad charlando, conduciendo, e incluso abriendo una puerta; toda su vida gira en torno a ello.
El eneatipo 8 necesita adrenalina para sentirse vivo: disfruta comiendo y bebiendo en exceso, le gustan las altas velocidades, la música fuerte, las especias picantes, la confrontación, la lucha y el riesgo. A diferencia del eneatipo 7, que prueba un poco de todo para satisfacer su gula, el lujurioso prueba mucho de todo.
Intensidad y exceso en todo lo que hace
Muy escéptico con la espiritualidad y la metafísica. Para él no hay otra cosa que la materia y las sensaciones percibidas. Es una persona apasionada que antepone sus propias sensaciones corporales y la acción, al sentimiento y al pensamiento.
Existe un deseo constante de descubrir al culpable y vengarse del mal realizado, obteniendo una compensación a cambio. Ajusticiar y ajustar las cuentas es una necesidad primordial. Cualquiera es culpable hasta que demuestre lo contrario. Siempre está buscando el lado oscuro, la trampa oculta.
Intolerante con la sutileza, utiliza un estilo frontal y directo, sin dilación. No titubea ni se anda con remilgos, manifestando abiertamente lo que piensa, sin importarle las consecuencias. Sus comentarios, brutalmente honestos e incluso hirientes, pueden ir dirigidos a su jefe, su mujer, un amigo, el presidente, etc.
Al igual que el rinoceronte, desarrolla una piel dura para defenderse de posibles ataques. Utiliza la misma fuerza para pelear que para cortar el pan.
El eneatipo 8 está convencido de que la gente es vil, malvada e infame, por lo que es necesario culpabilizarlos y castigarlos por ello. No hay nada peor que ser sumiso o víctima, contribuyendo a que exista la gente malvada.
La arrogancia y la lujuria, como expresión de poder, pueden manifestarse a través de las siguientes actitudes:
Control: exigencia de dominar las situaciones. Vencer en una competición, imponerse en un enfrentamiento directo, hacer respetar el espacio propio y las opiniones propias.
Predominio de la acción: la identidad de esta personalidad esta vinculada a la acción y a los resultados concretos, con el peligro de descuidar o infravalorar la importancia de los sentimientos en las relaciones.
Acción sin dilación. «Yo puedo con todo»
Sarcasmo: recurriendo a actitudes punitivas para hacer valer su superioridad. Sarcasmo, ironía, intimidación y humillación.
Contestación: frente a las fuerzas que obstaculizan su voluntad y sus convicciones, puede oponer resistencia al rechazar la colaboración, provocando el conflicto, denunciando la injusticia y asumiendo una actitud de rebelde.
Intensidad: la determinación y la aparente seguridad del eneatipo 8 puede significar una falta de sensibilidad a su propio mundo afectivo, dándose una inclinación a enmascarar su vulnerabilidad y falta de respeto con la dignidad y el valor del prójimo.
La lujuria del eneatipo 8 puede mostrarse bajo diversas formas:
Siente la obligación de ejercer el control.
Continuamente hace demostraciones de fuerza.
Le apasiona la lucha de poder y el enfrentamiento.
Puede presentar una forma de vida excesiva: demasiadas cosas, sexo, trasnochador y ruidoso.
Da la cara por sí mismo y por sus amigos. Combativo y extremadamente protector con quien quiere, trata de proteger a sus amistades de cualquier peligro.
Para protegerse, capta de inmediato las intenciones negativas de los demás.
Encuentra su identidad actuando como justiciero, enorgulleciéndose de su deseo de defender a los débiles.
Su principal objetivo es conocer quién ostenta el poder, para manejar la situación y mantener el control.
Si se encuentra en una posición subordinada, minimizará el hecho de que la autoridad posea el control sobre su comportamiento y abusará de los límites y la interpretación de las reglas, hasta tener claras las consecuencias.
Considera que la verdad surge durante una riña, no permitiendo que nadie cuestione su opinión.
En lugar de buscar alianzas o acuerdos, su estrategia consiste en la total usurpación del poder.
El modo de liberar la sobrecarga de su energía es excederse: creando problemas, interfiriendo en la vida de sus amistades. Exceso en la comida, el sexo o el consumo de sustancias.
Intensidad sin medida. Rebeldía.
No siente culpa ni miedo.
Primitivo, sin rencor. Sin pena ni vergüenza.
Posesivo, celoso, agresivo y competitivo.
Conduce la verdad hasta el mismo escándalo.
Su gusto parece orientado hacia los peligros, resultando temerario.
Capaz de negar las normas sociales.
Intolerante a la frustración.
Su instinto es la acción, sin dilación.
Nunca pide algo, por no arriesgarse a recibir una negativa: lo arrebata. Es un atropellador.
Rechaza la autoridad, rompiendo todo obstáculo que impida realizar sus propios deseos.
No acude a los psiquiatras.
Si bien parece insensible a los sentimientos ajenos, a veces deja entrever su lado tierno y protector.
Pese a detestar la debilidad, es muy propenso a defender a los más débiles, siempre y cuando sean de su camada.
México es un país típicamente 8
El eneatipo 8 puede ser como un oso, o como un felino; en cualquiera de los dos casos, sus modales son bruscos, rudos y faltos de tacto. Como un oso enorme de carácter intimidante, o como un felino de sensualidad agresiva y aura salvaje, como de animal en celo.
Aflojarse supone ser débil. Rendirse es capitular.
Prefiere ver el lado sórdido de las cosas, antes que sentirse defraudado y por lo tanto, vulnerable.
No hay mejor defensa que un buen ataque.
La ira brota con mucha facilidad.
A menudo cree ser una víctima escogida por razones que no logra entender (como por ejemplo, su mal carácter), acusando a los demás de tenérsela jurada.
Desde su más tierna infancia, el eneatipo 8 aprendió a negar el dolor, la culpa, la debilidad, la necesidad y todo sentimiento que pueda conducirle hacia cualquier tipo de vulnerabilidad.
Al igual que para el eneatipo 6, el mundo a sus ojos es un lugar peligroso. Sin embargo, él siempre es el predador, jamás la presa.
A menudo describe una infancia combativa, donde los fuertes eran respetados y los débiles no. Su sólida coraza protege el corazón de un niño dependiente, prematuramente expuesto a circunstancias adversas.
De los tres subtipos, es el orientado a la acción o instintivo, siempre enfocado al poder. Se cree con derechos, y no con obligaciones.
Existe una necesidad neurótica de un egoísmo exagerado, y una pasión por satisfacer sus necesidades al instante: el mundo para él es como un supermercado, del que coge lo que necesita, ya que se cree con derecho a hacerlo. Gran intolerancia a la frustración.
Justificación personal: «me satisfago, luego existo».
Su pasión satélite es la supervivencia satisfactoria, en el sentido de tomar aquello que quiere para saciar de un modo satisfactorio su supervivencia. Es adicto al trabajo y territorial como una fiera, manteniendo el control de su espacio vital: la casa, las pertenencias, el dinero, la familia, etc. Es el más callado y a menudo pasa desapercibido, pero al mismo es el más peligroso de los tres subtipos, pues entretanto puede estar contemplando la peor de las salidas a un problema. Su actitud es siempre la de estar al acecho, allí donde vaya a «cazar». Invisible, maquiavélico.
Consigue todo aquello que desea sin tener en cuenta los daños colaterales. Trabaja por la familia y es el más peligroso de los tres subtipos. Agresivo en la intimidad.
No está interesado en el mundo del autoconocimiento. Reprime mucho su afectividad, el cariño y el niño interno. Las necesidades de los demás no importan, y no las tiene en cuenta.
Extremadamente astuto, es capaz de sobrevivir, logrando suministros en tiempos de guerra. Es el que más hace y el que más poder consigue. Arruinará a otros en su propio beneficio y puede ser un ladrón, un matón y un psicópata. También puede dedicarse al mundo corporativo.
Subtipo Social (Complicidad)
Complicidad.
Existe una necesidad neurótica de pandillas y alianzas de sangre, y una pasión por la justicia social que lo conduce a ser antisocial. Es la «mafia», y todos sus comportamientos suelen orientarse en ese sentido.
Justificación personal: «desafío, luego existo».
Su pasión satélite es la complicidad, que junto a su amistad le restan fuerza frente a otros subtipos, resultando simpático y amistoso como un lobo con piel de cordero, leal a un grupo y orientando su hostilidad hacia todo elemento externo de amenaza para el grupo.
Su carácter es idealista; desea lograr sus objetivos para fines benévolos, sin reparar en los medios utilizados para ello (el fin justifica los medios). Teje diplomáticamente para mantener las cosas a su favor. Es el subtipo mental, y es un reformador que siempre quiere cambiar las cosas, allí donde va. Acostumbra a ir en contra del sistema como está. Simpático, hipócrita y sibilino.
Disfruta organizando reuniones sociales, comidas, manteniendo acaloradas discusiones, etc. Pudiendo dedicarse a la política. En ocasiones se parece a un eneatipo nueve, por su carácter bonachón, y en cierto modo conciliador a primera vista.
El subtipo social es el justiciero del eneagrama. Otorga mucha importancia al honor y acostumbra a realizar pactos con personas dignas de su confianza, poniendo a prueba a sus seres queridos con objeto de afianzar una amistad sólida y segura.
A menudo se maneja con códigos mafiosos: «yo por ti, tú por mí». La amistad es una alianza de sangre y la traición se paga con la muerte. Cuanto más miedo se les tiene, más miedo te dan: se retroalimentan de esta manera. Puede ser temerario y autodestructivo, abusando de sustancias nocivas.
Protege a los suyos. Códigos mafiosos.
Subtipo Sexual o Intimidad (Posesión / Entrega)
Posesión, entrega.
Existe una necesidad neurótica de poseer al otro o entregarse a él, y una pasión por dominar, desafiar, provocar y salirse de la norma.
Justificación personal: «soy rebelde, luego existo».
Es el emocional, el subtipo ocho genérico descrito en los libros de Eneagrama.
Su pasión satélite es la posesión o la entrega. Puede ser un rebelde sin causa pero, en cualquier caso es el macho o la hembra alfa que disfruta el papel de malo y orgulloso de su naturaleza salvaje. Se muestra bastante activo y carismático, con una tendencia al descaro. Siempre es quien manda, y bajo ningún concepto le interesa estar bajo el mando de otra persona. Se rebela contra lo establecido.
Su pasión satélite es poseer al otro, o simplemente lo que desea. A menudo ama la velocidad y es el más lujurioso de los tres subtipos. Sin tabúes con el sexo.
Xena, princesa guerrera
Muy agresivo, a menudo se ve envuelto en peleas. Carismático, seductor, magnético. Felino, de grandes discursos, ruidoso. Muy admirado y muy temido, logra, a pesar de su agresividad, que al final le quieran y le respeten.
Avasallador en exceso, puede ser muy cálido y amoroso, escogiendo a sus aliados con precaución. Lucha por el poder en la relación: o somete, o se entrega por completo. Proclive a la sospecha, busca la vulnerabilidad en los demás. Celoso, felino, con un matiz sexual que recuerda al eneatipo dos subtipo sexual.
Puede ser muy celoso y posesivo con su pareja, de quien espera que se entregue en cuerpo y alma, llegando a separarla de sus amistades, maltratarla o incluso cometer un crimen pasional.
Actitud dictatorial, no delega en nadie y a menudo resulta prácticamente imposible vencerle.
El eneatipo 8 un excelente líder, muy poderoso. Su integración pasa por interiorizar la virtud de la sencillez, que puede lograrse a través de las siguientes actitudes:
Dejar que el niño que todos llevamos dentro se manifieste y pueda expresarse.
Aprender a ser querido y no temido por los demás.
Hacerse más capaz de expresar el lado tierno y vulnerable de la propia naturaleza.
Ser más atento y sensible a los sentimientos propios y ajenos, sin tratar de negarlos o esconderlos.
Convencerse de que nadie es auto suficiente y de que una sana dependencia de los demás es una buena señal de humanidad y madurez.
Reconocer que cada cual tiene su verdad para ofrecer, y no pretender imponer la propia.
Aprender a adaptarse a las personas y a las situaciones, sin pretender ejercer el control sobre todo.
Ser paciente con el prójimo, reprimiendo el impulso de formular juicios apresurados y sumarios sobre las personas.
Mediante la práctica de dichas actitudes, el eneatipo 8 logra progresar en los siguientes aspectos:
Se abre a los demás antes que dominarlos. Aprende a usar el poder que tiene para nutrir a los demás, siendo heroico y magnánimo. Deja a un lado su posición de superioridad, relacionándose con los demás como individuo y como igual.
Se identifica con los demás, comprendiendo que no es distinto a ellos, y por tanto, merece los mismos derechos y privilegios. Es empático y compasivo, estimulante, generoso, servicial y se preocupa sinceramente del bienestar y las aspiraciones de los demás y de las necesidades ajenas, como si fueran suyas.
Su capacidad de amar corona sus otras capacidades de liderazgo. Descubre el poder del amor antes que obsesionarse con el amor al poder. Descubre que el amar a los demás va en su propio interés más profundo.
Al utilizar su poder a favor de los demás, obtiene lo que más necesita: ser amado por sí mismo. Al aprender las lecciones de amor, al ponerse en la posición humilde pero elevada, (en un extraordinario acto de heroísmo) de servir a los demás.
Direcciones o Saltos de Integración y/o Desintegración
El Eneagrama no está orientado a las distorsiones de la personalidad y patologías mentales. En su patología o enfermedad, el eneatipo 8 puede padecer un trastorno de personalidad antisocial o psicópata, comportamiento sádico, violencia física, paranoia y aislamiento social.
Pasión: la lujuria. Centro: instintivo Fijación: venganza. Visión de sí mismo: «Yo puedo». Estructura de temor (lo que evita): debilidad Estructura de deseo: sentirse fuerte y salvador. Trampa o justificación: justicia. Calificativos: El Protector. El Desafiador. El Mandón. El Líder. El Proveedor. La Roca. El Empresario. El Inconformista. Hábito: posee una presencia física imponente. Mirada dura y penetrante. Impetuoso, dominante. Voz firme, que sabe modular para conseguir el máximo efecto. Notable fuerza física. Emplea un rotundo lenguaje no verbal.
Ana Lucía (de la serie «Lost»)
Famosos: Frank Sinatra. Telly Savalas. José Alfredo Jiménez. Gerónimo. Diego Rivera. Johnny Cash. Muhammed Alí. Indira Gandhi. Picasso. Karl Marx. Mr. Eko (AC), Charles Widmore (AC), Sawyer (Sex) y Ana Lucía (Sex), de la serie «Lost».