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sábado, 9 de abril de 2016

El Escritor Alternativo





Decir que uno es escritor alternativo, no tiene fundamento. Nadie escribe un libro o pinta un cuadro, haciendo especial hincapié en ello.

El creador siempre pone lo mejor de sí mismo en su obra, dentro de un estilo propio y singular. Al fin y al cabo, todos buscamos lo mismo: comprensión y reconocimiento.

Un artista culmina su obra creativa; se trate de una obra literaria o de cualquier otra expresión artística, puede resultar del gusto de la mayoría de la gente, o no. ¡Punto! El momento que acontece y la promoción de la obra son decisivos, y eso está claro.

En cualquier caso, el artista jamás pretende ser alternativo. Tan sólo se limita a transmitir, con una mayor o menor aceptación.

Decimos que somos alternativos cuando no obtenemos la acogida y el reconocimiento buscados, lamentablemente. Pero al igual que sucede con muchas otras cosas, se trata tan sólo de etiquetas.

Atentamente:
Rafael Moriel

lunes, 25 de enero de 2016

Mi Primer Libro





El primer libro que logré completar llevaba por título «Siempre Hay un Roto Para un Descosido», y estaba compuesto por varios relatos cortos. Recuerdo perfectamente cómo llegué a creerme que se trataba de un gran libro, a pesar de la ingenuidad literaria que albergaban aquellas páginas, escritas por un autor joven e inexperto. Tan convencido estaba, que creí que alguna editorial lo publicaría, sin mayor esfuerzo.

Tal como hacía por aquel entonces, envié mi manuscrito a las editoriales, obteniendo alguna que otra oferta para publicar... ¡Pagando!

El transcurso del tiempo se encargó de abrirme los ojos: de todos los relatos que conformaban aquel libro, tan sólo una pequeña parte de ellos reuniría las condiciones, tras una posterior reescritura.

Todavía continúo escribiendo, y si hay algo que tengo claro, es que jamás pagaré por publicar mis libros. Publicar a la antigua usanza es cada día más difícil, y menos recomendable. Sin embargo, es posible publicar si uno se lo propone, y opciones no faltan.

Hubiese dado cualquier cosa por publicar hace algunos años. Ya no envío manuscritos a las editoriales, y ni siquiera me presento a certámenes literarios. Soy independiente y todavía continúo equivocándome, espero que por muchos años. Pero soy libre, y nadie puede engañarme.

Al fin y al cabo y como decía Bukowski, el escritor es el único juez de su obra.

Atentamente:
Rafael Moriel

domingo, 10 de enero de 2016

El Ego y la Literatura





El ego es ese ser horrible, que vive dentro de nosotros, y que es directamente responsable de nuestra infelicidad.

Pero el ego de un escritor no es diferente a cualquier otro, y además es necesario e imprescindible para lograr nuestros propósitos. Ninguna otra verdad podría resumirlo de un modo más simple: sin ego, no hay vida.

Pondré un ejemplo sencillo para intentar explicarlo:

Ayer acudí con mi chica a un bar, donde un grupo de músicos interpretaban versiones en directo. Parece una tontería, pero si uno desea disfrutar del concierto y tener una buena vista, es necesario ponerse en primera línea, o muy cercano a ella. De lo contrario, todo el mundo comenzará, poco a poco, a empujarte... después se te pondrá un tipo delante, que no te dejará ver. Te pasarán las bebidas por delante de la cara, y tendrás que apartarte para no te las tiren encima. Después vendrán otros tantos... Dejarás de ver a los músicos y paulatinamente serás desplazado, entre la muchedumbre. Incluso te pisarán, hasta que finalmente terminen pasándote por encima, de alguna manera.

Algo parecido sucede con la literatura. Un escritor necesita estilo propio y una marca personal. Es necesario, no sólo trabajar la obra literaria en sí, sino darla a conocer y tener una cierta altura de miras, de cara a promocionarse como autor. Tener muy claro cuáles son nuestras necesidades y objetivos, y luchar por ellos.

El ego es muy necesario... Pero con consciencia.

Atentamente:
Rafael Moriel

martes, 8 de diciembre de 2015

El Tercer Premio





En un mundo que mayormente publica a los vips asiduos a programas de telebasura, el tercer premio literario adquiere, si cabe, mayor importancia. Y es que, la literatura ha perdido hace ya mucho tiempo, el sentido intelectual que le otorgaba un verdadero sentido.

El tercer premio literario supone, en muchos casos, la novedad. La innovación, el sentimiento y «el granito de arena» sólo pueden venir desde un lugar que no está de moda. En un mundo en el que la mayoría de los certámenes literarios resultan fraudulentos y las publicaciones literarias tan sólo buscan una cifra de ventas, el tercer premio es la auténtica esperanza.

Mentiría si dijera que no me hubiera gustado que me otorgasen el primer premio, en aquellos certámenes literarios a los que me presenté, y en los que fui premiado. Sin embargo, estoy seguro de que mi mejor premio se corresponde con el tercer puesto. Y también soy el tercero, tras mis dos hermanas.

La novedad es nuestra. La originalidad y el progreso, el honesto descubrimiento. Y quizá el aislamiento, como diría Charles Bukowski... nuestro gran premio. ¡Quién sabe!

Atentamente:
Rafael Moriel

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Qué es eso de ser escritor?





El oficio de escritor no tiene porqué limitarse a la publicación de libros literarios, siguiendo los cánones establecidos.

La mayoría de escritores se encuentran con muchas dificultades a la hora de publicar su obra, e incluso la mayoría de ellos no logra publicarla jamás.

Sin embargo, actualmente el oficio de escritor está más vivo que nunca, si uno se detiene a pensarlo por un momento: se puede ser escritor dedicándose a la publicidad (incluido el marketing). La traducción, la redacción de cualquier tipo de documentación, el oficio de documentalista, el periodismo, etc. Hay muchos oficios en los que se puede escribir, y se vive de ello.

Otra tema muy diferente es hablar de géneros literarios, fomentar la ficción o no, etc., etc.

Atentamente:
Rafael Moriel

jueves, 23 de julio de 2015

Convencer al Lector





Si tuviera que convencer al lector, preferiría hacerlo a través de una obra extensa, y prolífica. A fin de cuentas, el legado de un escritor debe ser su obra literaria.

Hoy en día es relativamente sencillo dejarse ver por ahí y aparecer de vez en cuando, rodeado de más o menos gente interesante. También en posible publicar tu obra literaria, incluso pagando. Sin embargo, lo verdaderamente difícil es mantener una producción literaria adecuada. Al final llega un momento en el que tienes que enfrentarte con lo que quieres hacer: escribir, o simplemente juguetear.

A mi modo de ver, e independientemente de que tenga un oficio diferente y me gane la vida con ello, es necesario que alguien que se denomina poeta o escritor, fomente una obra densa y coherente con el transcurso del tiempo.

Atentamente:
Rafael Moriel

lunes, 20 de julio de 2015

El Gesto Capaz de Emocionarme





El gesto capaz de emocionarme es aquel que viene desde lo divino, y que a pesar de toda la complejidad de un enrevesado problema, se resuelve pidiendo perdón. Sencillamente.

Pedir perdón y ser perdonado engrandece al ser humano.

Decía Francisco Umbral que él sólo lloraba por emociones estéticas. El perdón, sin embargo, está muy por encima de todo esto. Comienza con un nudo en la garganta y entonces uno cae en la cuenta de que no puede resistirse.

Atentamente:
Rafael Moriel

miércoles, 8 de julio de 2015

Poesía y Prosa





Habida cuenta de la crisis en la que se encuentra sumida la literatura, hoy en día y más que nunca, es necesario que el escritor conozca y frecuente los diferentes formatos literarios, que permiten enriquecer su obra literaria y promocionar la literatura en general.

Para el escritor de vocación, la poesía o la prosa no son, en ningún caso, un motivo de disputa o cerrazón, sino la puerta hacia diferentes posibilidades creativas. El formato literario es tan sólo el punto de partida: poesía, relato, cuento, novela, cartas, etc., son algunas de las posibilidades que ofrece el noble arte de la literatura; una serie de herramientas perfectas para llevar a cabo la creación literaria, que es una disciplina perfecta para desnudarse y quizá la más transparente de todas las artes.

Utilizo la poesía para expresar sentimientos. Mi poesía es honesta y frágil, sencilla y muy directa, sin ficción. Al contrario, mis relatos están llenos de fantasía e imaginación; a través de ellos cuestiono e interpreto el mundo que veo a mi alrededor, construyendo realidades y soluciones alternativas.

Atentamente:
Rafael Moriel

lunes, 22 de junio de 2015

Literatura y Marginalidad





La relación entre literatura y marginalidad es cada día más estrecha, teniendo en cuenta que la no promoción de la literatura suele empujar al escritor a frecuentar editoriales fraudulentas, que en muchos casos terminan frustrando sus ilusiones. Es entonces cuando el escritor llega a cuestionarse si merece la pena continuar escribiendo, en un mundo de incomprensión y soledad, a merced de los timadores .

En muchos casos, la imposibilidad del escritor por publicar su obra y dejar en manos competentes la promoción de ésta, impide una correcta orientación de la carrera literaria, obligando al escritor a ejercer diversas labores secundarias que precisan de una importante inversión en tiempo y energía, como viene ocurriendo en la promoción de su obra literaria.

Por otro lado, la dificultad para lograr unos canales adecuados de ventas en el mercado actual, capaz de vender la imagen de un artista incluso antes de haber escrito su primera obra, dota a la literatura de una estela marginal, alejando cada vez más al autor de su público, inaccesible a través de los canales existentes, incluso a pesar de las ventajas de las redes sociales e Internet.

Algunos de los escollos más importantes a los que acostumbra a enfrentarse un escritor, son los siguientes:

  • La incomprensión de la actividad literaria en un mundo marcado por unos valores anti intelectuales.
  • La energía y el tiempo invertidos en una promoción que, en muchos casos, resulta frustrada.
  • La dificultad para publicar sus textos.
  • La imposibilidad de llegar al público adecuado.
  • La necesidad de mantener un sueldo digno.


Atentamente:
Rafael Moriel