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lunes, 29 de junio de 2026

Neil Young y Ken Hensley

Hablando de música, en ocasiones me pregunto cuál es mi canción favorita y, aunque creo estar cerca de saberlo... si lo pienso de veras, se me ocurren tantas canciones de bandas tan diferentes, que me perdería sin acabar de decidirme.

A pesar de que me gusta toda la música, a excepción de la «mierda del reggaeton» y lo relativo al Siglo XXI, si pienso en el rock como el género con el que me identifico, y digo rock y no heavy metal, se me ocurren dos interesantes referentes de quienes aprecio todo cuanto crearon, y no me canso de escuchar, una y otra vez, redescubriendo cómo me siento próximo a su forma de componer y entender el proceso creativo: Ken Hensley y Neil Young. Ambos, con sus bandas más representativas, Uriah Heep y Crazy Horse, me sitúan en la cúspide del rock mejor compuesto y puro, donde casi nada parece capaz de superarlo.




Como suelo decir, prefiero las bandas a los «tipos». Por eso, Ken Hensley con Uriah Heep y Neil Young con Crazy Horse me parecen lo más. Precisamente porque junto a sus bandas, ambos artistas consiguen sacar lo mejor de cada músico, aunando talentos. Insisto en que el sonido logrado no es algo personal, sino una labor de equipo. Porque la música, a diferencia de otras artes como la literatura o la pintura, etc., no se crea en solitario, sino en grupo. Al menos la música que amo, y no esa porquería a la que hacía alusión al inicio de este post.




Estoy seguro de que continuaré escuchando sus canciones, perdiéndome entre los pasajes de tan largos e inspirados temas... encontrando algo que siempre he buscado.

Atentamente:
Rafael Moriel

domingo, 6 de agosto de 2023

¿La fama mata?


Ante todo, expresar mi profundo pesar por el fallecimiento de la popular artista irlandesa, Sinéad O´Connor.

Con la certeza de que necesitamos artistas de su talento y fuerza, me vienen a la mente multitud de datos que la marcaron: una familia desestructurada con maltrato infantil, un enorme talento artístico con una fuerza interpretativa y un estilo inusuales, su individualismo e hipersensibilidad emocional, y también su rebeldía y su obsesión religiosa... Cabría preguntarse si su atrevido comportamiento al romper una foto de Juan Pablo II ante las cámaras de televisión inició su mala racha, que quizá la condujo a un fatal desenlace, aunque es más probable que todo sea debido a un cúmulo de circunstancias, y a una mala gestión emocional de la fama.


Al hilo de lo dicho, la hipocresía reina a nuestro alrededor. Pero no sólo eso: decir la verdad puede hacer añicos nuestro entorno. Es necesario ser muy fuerte y sopesar las consecuencias antes de enfrentarse al mundo, sabiendo que, a fin de cuentas, no podemos cambiarlo. Sinéad O´Connor era consciente de su verdad cuando rompió aquella fotografía. Después quizá vino el «más vale sola que mal acompañada», «créate fama y échate a dormir», «a perro flaco todo son pulgas», las crisis y los problemas de salud mental.


¡Tened cuidado! La certeza no es una garantía de éxito. Vivamos desde lo auténtico, pero sin destacar.

El mismo talento y la sensibilidad que encumbraron a Sinéad O´Connor, propiciaron su descenso al infierno. Tan sólo eso podría explicar lo ocurrido. Pero también es cierto que nuestra sociedad castiga la hipersensibilidad, y una vez más se cumple aquello de «la fama mata», especialmente con determinados caracteres y sensibilidades.


Contrariamente a lo que cabría esperar, estar en lo cierto puede dejarnos solos. La experiencia lo demuestra.

Atentamente:
Rafael Moriel